jueves, 27 de diciembre de 2007

¿Para quién gobierna el gobierno bolivariano?


Mientras sigue el desabastecimiento de productos de la dieta básica no falta el güisqui mayor de edad ni tampoco las Hummer. Las grandes urbes parecen cada vez más, hechas para los automóviles último modelo que para la gente. Las camionetas (perreras) siguen estando a la orden del día mientras ciertos gobernadores entregan taxis a supuestas cooperativas. El pueblo sigue a pie o tratando a punta de patadas y empujones de montarse en las horas pico en un transporte público indigno de un país exportador de petróleo que se plantea el socialismo.

Se socializa la miseria mientras se capitaliza la buena vida. Cada vez tienen más lo que más tienen y menos los que tienen el hambre arraigada en los huesos.

Mientras las mujeres y hombres de las barriadas hacen colas interminables, durante horas, bajo el sol o la lluvia, para adquirir alimentos, los menos deambulan con sus carritos por los grandes supermercados. Mercal no dejó de ser un pañito tibio sobre la profunda herida de la exclusión social.

Otra vez se socializa el hambre y se capitaliza la compra de bienes de consumo que están sujetos a la oferta y demanda de las clases minoritarias.

Mientras a los menos, con apellidos más prominentes que los juanes, josés, yubirizais, marías, pedros y willmers de las zonas populares, viajan al exterior con sus doradas tarjetas de créditos, a ellos se las rechazan por prepagadas y corruptas, según las nuevas reglas de la administración de divisas.

Se socializa la exclusión social y la marginación, se capitaliza la mirada a otras realidades y contextos.

El país sigue siendo capitalista porque lo que se ha socializado son los subempleos en cooperativas que no tienen socios sino empleados, porque se habla de ilícitos pero los grandes corruptos siguen teniendo el favor del gobierno, porque las clínicas siguen haciendo de la salud un excelente negocio, porque el desabastecimiento sólo le duele a la gente, porque una nueva clase social burguesa y parasitaria ha emergido desde el seno del chavizmo, porque seguimos siendo más pero tenemos menos, porque somos mudos pero no sordos.

El gobierno bolivariano socializa soluciones coyunturales pero la estructura se mantiene intacta. Se radicaliza el discurso en lo retórico pero la práctica sigue siendo cónsona a los intereses del capital, cuando se nacionaliza se hace en condiciones que benefician a las nacionalizadas, la economía crece gracias al aumento de la renta petrolera pero no desarrolla las capacidades productivas del pueblo.

Urge una reestructuración radical del aparato del Estado. Así como la democratización en las tomas de decisión fundamentales para el futuro del país. No basta con enarbolar el poder popular como una bandera electoral sino también y sobre todo, como una forma de hacer política desde adentro y desde abajo, para las mayorías.

Lo que es imprescindible socializar es la posibilidad de construir juntos, entre iguales, el país que necesariamente debemos legarles a las generaciones por venir. Empecemos por socializar el socialismo.

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