miércoles, 20 de septiembre de 2017

México en silencio

La ilustración fue tomada 
de la cuenta en Twitter
del artista mexicano Víctor Solís @visoor
Asistimos de lejos a la tragedia, pero nunca se pudo estar más próximo y sentirse tan prójimo. La noche del martes las zonas más afectadas por el sismo hicieron silencio. México enmudeció. Así fue posible que la inmensa marea humana encontrara bajo los escombros las voces que de otra manera no hubieran nunca más pronunciado sus nombres.
Callando se escucha mejor. Por eso, cientos de gargantas ahogaron el grito y el llanto, miles de manos se alzaron, en un puño cerrado, trabajando juntas. México, el pueblo de México, nos enseñó una vez más de qué está hecho. La solidaridad tiene en su gente una larga tradición que ha sabido resistir los tragos amargos que le vienen desde hace centurias.

lunes, 18 de septiembre de 2017

De vuelta

No hubo nada que no fuera lo esencial aunque eso quiera decir que necesitaba un corazón nuevo. Esta vuelta, el mes fue de silencio, de televisión apagada, de extrañeza de la política y de todo lo que no fuera lo mínimo para sanear el corazón de tanto despilfarro. 
En el silencio y la soledad crecen a buen resguardo las nostalgias y con ella vienen, cuando se tiene suerte, las ganas de recuperar los amores que hemos ido perdiendo. ¿Dónde se queda la memoria, dónde se guarda? ¿Son los recuerdos los que olvidamos? O, ¿no será más bien que las ausencias van llenándonos de olvido para que duela menos decir adiós?

jueves, 27 de julio de 2017

Resistir

Andrés lanza dentro de una botella las palabras. En medio de los trinos informáticos 140 caracteres dedicados se parecen a un hallazgo en pleno naufragio. Es verdad Andrés, tengo rato sin escribir. Quiero decir, como decía Gelman, he estado "al borde de una silla desfondada, mareada, enferma, casi viva", resistiendo, por eso el silencio.

Resistir es mantener la alegría pese a todo, anudarse a lo tibio y a lo bueno, temblar ante la belleza del amanecer o una mirada, dejarse acariciar sin miedo, vivir como se piensa, amar aunque no sepamos el final o sabiéndolo amando de cualquier modo. Resistir es esto que hacemos todos los días los muchos que hemos elegido el futuro. Resistir es resistirnos al olvido, al fuego, al miedo, al silencio, al odio. Resistir es también esperar y sobre todo, esta certeza de que mañana estaremos cantando juntos, es esta esperanza cierta. 

lunes, 26 de junio de 2017

Somos

Somos esta voz que se junta, que ondula su tersura sobre el tiempo vivido, que canta, que llora, que sigue diciendo esperanza. Somos los amantes de la vida y de los sueños. Las manos que tocan, siembran y le cierran las puertas al odio cada vez que abrimos las ventanas para que entre a raudales la luz. Somos tierra. Selva infinita, verdor y mar. La mar y la pesca. El agua y la cosecha. Somos palabra, sobre todo eso. Somos la alegría, los muchos que creímos siempre que podríamos conquistar el futuro. Somos. Somos el porvenir. La certeza de que no volverá el miedo. Somos el abrazo de los juntos, de los que se saben hermanos. Somos papagayo multicolor y caleidoscopio de sueños. Somos esto que vemos, tocamos y sentimos. Somos la utopía con la que tendemos puentes para juntos cruzar hacia el mañana. ¿Quiénes somos? Nosotros, los hijos e hijas del porvenir. 

viernes, 9 de junio de 2017

Afilador

Hay días en que la nostalgia rasga la madrugada. En esas ocasiones los sonidos se vuelven compañeros de las horas que esperan el amanecer. Hay ruidos que se provocan como el del agua al hervir para colar el café, otros que se descubren aguzando los sentidos, como el vuelo de un pájaro extraviado en la noche, un frenazo a lo lejos o la voz recortada entre las paredes de alguien más que abrió los ojos antes de tiempo. Hay también algunos que asaltan durante el insomnio y que no hay cómo retener para que se queden después y nos sigan hablando durante la vigilia. Es la melancolía que a veces llega sonora.
Hace apenas unas horas me hizo compañía el recuerdo del afilador de tijeras cuando llamaba desde su bicicleta.
¿Qué se habrá hecho de quienes practicaban ese oficio, los amoladores que recorrían las calles haciendo saltar estrellas y notas? La nostalgia me trajo un retazo de infancia en la armónica que todavía pasea las calles de la memoria.

miércoles, 7 de junio de 2017

Del odio y del fuego

Esta semana me ha dolido el cuerpo. Esta sensación sorda que me invadió por partes hizo que entendiera que tengo tobillos, rodillas, muñecas, ojos, riñones y cabeza. Esta sustancia que viene desde afuera, porque la enfermedad viene de algún lugar lejano, se apoderó de cada pliegue, hasta tal punto que quise irme. Por suerte pasó, no sé si del todo, pero lo suficiente para querer quedarme por ahora.
Esta semana me ha dolido el alma. Es decir las entrañas, el corazón, los ojos, la boca y cada una de las partes de mí que sirven para expresarse. Me ha dolido la humanidad que me habita.
Cuando un ser humano es asesinado por el odio de otro igual a él, cuando un hombre muere a manos del desprecio y el rencor, lo más terrible y lo más temible de nuestra historia emerge. 
Un hombre caído a manos del fuego que otro hombre enciende es convertir a Prometeo en un animal que no vale la pena ni llorar, justamente a él que nos hizo sabios y eternos. Esta semana entendí la soledad con la que hemos llorado juntos la muerte de un hermano y he visto cómo el silencio es capaz de asesinar al caído.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La noche de las antorchas

Esa noche de mayo de 1933 caminaron por las calles. Llevaban antorchas encendidas y una lista de libros peligrosos. La mayoría de ellos eran jóvenes estudiantes. Doble propósito tuvo aquel fuego. Con él saludaron al terror y al odio, y se lanzaron ciegos a la destrucción del papel como si con aquel gesto pudieran exterminar la sensibilidad y la inteligencia.
Más de 15 millones de judíos, polacos, gitanos, homosexuales y comunistas fueron asesinados durante el reinado del nazismo en Europa.
También por aquellos años, en octubre de 1936, el fundador de la legión española, el general Millán Astray tuvo un encuentro con Miguel de Unamuno. El primero, viejo fascista español, irritado ante el verbo del poeta vasco, le espetó “Qué viva la muerte”, una rara paradoja que dejó al descubierto la irritación que el fascismo le ha tenido siempre a la inteligencia humana.
200 mil desaparecidos tiene España como una herida abierta.
84 años después, en mayo de 2017, muy lejos de la Europa de Hitler, Mussolini y Franco, resuenan aquellos ecos y encienden la noche las antiguas antorchas que creíamos apagadas.
“Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión”, dicen que dijo Unamuno en la Universidad de Salamanca.

El odio no puede convencer sino a aquellos pocos que pretenden convertir la vida en una hoguera y de esos, no somos nosotros. 

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