martes, 25 de agosto de 2015

César Rengifo del lienzo, las tablas y el verso



** La Casa Nacional de las Letras Andrés Bello publicó un libro que recoge la poesía de este artista venezolano, imprescindible para leer al país.

Terminó la sexta edición de la Feria del Libro de Caracas. Los libros se juntaron con la casualidad de los encuentros, con la visión fantástica de algunos atardeceres que tuvieron como fondo las aguas de la fuente de Maragall que está en el Parque Los Caobos, donde durante una semana libreros, amigos y sueños se reunieron para celebrar la alegría de la lectura recién descubierta en las novedades de las casas editoriales, públicas y privadas, que se dieron cita en la actividad organizada por Fundarte, institución cultural de la Alcaldía de Caracas.
En esta oportunidad bajo el lema de Leer al país miles de personas recorrieron los estand para celebrar la palabra que invita siempre a pensar y repensar el mundo, y en esta oportunidad la Feria estuvo dedicada a dos grandes escritores venezolanos, Juan Liscano y César Rengifo.
Éste último es tal vez uno de los intelectuales más importantes que ha dado el país. Lo es porque en él se unieron varias formas del arte con el compromiso por la ternura, con la caricia honda que nace precisamente cuando la sensibilidad tiene entre sus fibras el cálido abrazo de la tierra y la gente.
César Rengifo (Caracas, 14 de mayo de 1915 - 2 de noviembre de 1980) fue uno de esos hombres que supo atrapar lo más profundo de nuestra memoria entre sus trazos. En medio de lo que significaba la lucha contra el gomecismo, fue miembro de una generación de jóvenes que supo pronto tener conciencia de las injusticias y se sumó a la resistencia larga que vivió Venezuela durante el siglo XX.

Las bellas artes sobre el muro
Él se lanzó entre palabras y colores a dejar de manifiesto los dolores y esperanzas del pueblo. Entre 1930 y 1935 cursó estudios en la Academia de Bellas Artes y en 1936, cuando Rómulo Gallegos era ministro de Educación, consiguió una beca para estudiar en Chile. Luego viajó a Ciudad de México donde conoció de cerca las técnicas del muralismo en las que Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros eran maestros.
De vuelta al país, en 1939, Rengifo realizó su primera exposición individual, en el Museo de Bellas Artes. Era el tiempo también en que su palabra germinaba en los mismos campos en los que pintaba.

Del trazo a las tablas
Y es que los tonos ocres de las obras de Rengifo son los tactos de la tierra, los andares de los niños descalzos y la piel de la vida que tiene hambre de ella. Su palabra sabe también de derrotas y de batallas ganadas a sangre y fuego. Fue él, sin duda alguna, un creador polifacético que utilizó el arte como lenguaje indispensable para la denuncia social. Su legado más prolífico y tal vez el que tiene mayor consistencia se encuentra en sus piezas teatrales. A Rengifo se le considera como el iniciador de la dramaturgia contemporánea venezolana.
Alrededor de cincuenta obras dejó este fuego irreverente. Los críticos literarios dividen su obra en cuatro ámbitos. El histórico donde convergen entre otras Lo que dejó la tempestad y Oscéneba; el político, donde viven ¿Por qué canta el pueblo? y Muros en la madrugada; el social con La fiesta de los moribundos, La esquina del miedo o La sonata del alba y finalmente el psicológico donde se enmarcan Yuma o cuando la tierra esté verde o En mayo florecen los apamates.
César Rengifo fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro en 1980.

La poesía
Toda la obra de César Rengifo tiene los tonos de la poesía.  “Todo artista es un poeta. Lo fortuito es descubrir de pronto que esa poesía habría de plasmarse no sólo en el lienzo o en la fisonomía de qujotesco personaje, sino también a través de la piel excitante de los versos”, dice Jorge Nunes en uno de los textos introductorios del libro César Rengifo, poesía reunida, editado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, en 2015.
Allí están algunos de los poemas de los libros Ala y Alba (1975), Llamas sobre el llanto (1940 – 1942), Cálamo, décimas y glosas (1945), Música y tiempo (1945 – 1956) y El sendero apasionado (1957 – 1964), entre otros.
La poética de Rengifo es profundamente amorosa, cada verso sabe de tactos y caricias, de llantos, claro y de esperanzas. El paisaje se dibuja en su extensión profunda de sueños y geografías, las del alma y también las que se vislumbran cuando se mira al mundo con sus dolorosas heridas de muerte y hambre.
Rengifo es una de las voces imprescindibles para leer a Venezuela, él es uno de los artistas más nuestros y queridos, a uno de los que hay que rendirle tributo leyéndolo y dejándose llevar por los colores de sus lienzos, que tienen la marca profunda del futuro que nos aguarda.




Y dijo la voz
Por César Rengifo


I
¡Espera!

De ti nacerá una palabra
como una enredadera.

Y serás tú, música florida
cuando algún soplo cálido
del humano dolor pase y te mueva.

II
¡Espera!
Ya enciende la luz sobre el camino
Y tu luz se conmueve a su contacto.

Gira un rumor de círculos confusos
Sobre las cumbres agítanse banderas.

Los hombres marchan hacia las auroras
y con ellos va la dulce llamarada
del perfume de tu enredadera.

Orlando Araujo, compañero de la belleza y la palabra justa



** El pasado fin de semana el Ministerio del Poder Popular para la Cultura organizó en homenaje al escritor barinés una lectura colectiva de su obra en las plazas Bolívar del país.



¿Alguien habrá leído algo más hermoso que Compañero de viaje de Orlando Araujo? Aun recuerdo la emoción cuando me encontré por primera vez con ese cuento-poema que quisiera leer cada vez que pierdo el rumbo.

El escritor barinés (14 de agosto de 1928, Calderas, Barinas - 15 de septiembre de 1987, Caracas) supo escribir desde la honda ternura que nos convoca siempre a ser mejores. En su palabra el paisaje se transforma en una lenta caricia que es capaz de pintar el cielo de los colores del páramo y los sueños se visten con los más vistosos trajes de la melancolía.

Él es uno de esas voces inmensas que ha dado Venezuela, un compañero para andar por la vida, convencidos de que pese a todo hay una forma distinta para mirar el mundo y sus reflejos sobre la tierra, una manera para contarnos y sembrar el futuro de esperanza.

“Conocido por sus ensayos políticos y económicos, Orlando Araujo se nos revela como un contador de cuentos, un memorioso que trae los recuerdos al tiempo presente y, merced a su prosa poética y precisa, los hace relatos vivos y vivaces”, dice de él otro poeta, Earle Herrera, en el prólogo de Compañero de viaje y otros relatos, editado por Monte Ávila Editores en la Biblioteca básica de autores venezolanos, una colección de libros que reúne las voces más nuestras y necesarias, que el Gobierno Bolivariano puso al alcance del pueblo con la certeza que la cultura es fundamental para andar juntos el camino hacia el mañana.

Orlando Araujo fue escritor, economista, poeta, profesor universitario, periodista y guionista de cine y televisión. Estudió y se graduó simultáneamente en las escuelas de Economía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, y en 1957  terminó un postgrado de economía en la Universidad de Columbia, en Nueva York.


En 1958 se incorporó al ejercicio docente en las facultades de Economía y Humanidades de la UCV y en 1969 asumió la dirección de la Escuela de Letras de esa casa de estudios.

Escritor comprometido desde y con la palabra, Orlando Araujo fue un activo militante de la izquierda en la década de 1960, cuando el país bullía de silencios impuestos y un grupo de jóvenes levantaba las banderas de la revolución. Por eso se sumó pronto al periodismo y figuró entre los redactores de El Venezolano y otras publicaciones, que lo pusieron en la mira de los cuerpos de seguridad del Estado. También dirigió desde 1960 a 1964 la revista Mes Económico.

En 1966, la Universidad del Zulia premió su ensayo La palabra estéril. El cuento Un muerto que no era el suyo obtuvo el primer premio del concurso de cuentos de El Nacional. En 1972 ganó el Premio Municipal de Prosa por Narrativa venezolana contemporánea, y en 1975 ganó el Premio Nacional de Literatura por Contrapunteo de la vida y de la muerte: ensayo sobre la poesía de Alberto Arvelo Torrealba (1974).

Araujo fue además un extraordinario contador de cuentos para niños y para el disfrute de ellos están Los viajes de Miguel Vicente Pata Caliente (1977). Y como testimonio de su poesía están los libros Glosas del piedemonte (1980) y Elia en azul (1988).

En 1972 Araujo publicó Narrativa venezolana contemporánea, un libro escrito por un lector para lectores, una joya literaria que emprende un viaje por los escritores que él con pulso certero creyó vitales para contar ese presente. Stefanía Mosca escribió en 1998 un artículo sobre este libro, que además revela el carácter del barinés. “Una característica grande en este libro de Orlando Araujo –dice la escritora- es el coraje que lo atraviesa. La claridad con que se enuncia el Juicio propio. Un intelectual comprometido. Habría que pensar si no empieza a ser una dulce nostalgia, es decir, una probable próxima añoranza, ese compromiso, esa toma de posesión del hombre que piensa y revisa su tradición”.

Las plazas Bolívar del país se llenaron el pasado fin de semana con las voces de Orlando Araujo, con sus cuentos que son poemas, con sus narraciones para niños y niñas, con su palabra comprometida como dice Stefanía y asegura Earle Herrera. Él es un compañero de viaje para andar hacia el futuro claro, pero también para tomarlo entre las manos y leerlo en voz baja como en un suspiro hondo que desde el páramo llega al mar.




Compañero de viaje (fragmento)





Recoger las voces en un frasquito mágico, atar el duelo y la alegría y los amores y las muertes en la punta de un pañuelo, ventear los caminos y resumir la presa en un ladrido, levantar las piedras para encontrar la carta que dejamos, volverse tuche para montar de nuevo el arco iris, vigiar de madrugada cómo revientan las flores del maguey o guardar silencio para ver cerrarse a mediodía las campánulas es, en rigor y sólo en parte, viajar contigo, compañero.

** La selección de textos de Orlando Araujo reunidos en Nuestro Eterno Compañero de Viaje, puede bajarla gratuitamente de la página de la editorial El Perro y La Rana.

lunes, 17 de agosto de 2015

Cansada de ser mujer

Hay ciertos poemas (no necesariamente los más queridos) que se convierten sin proponérselo en nuestro sello... Esto me pasó con el que viene a continuación... No estoy segura de que me defina. Agradezco el gesto amoroso de Sebastián Riestra al publicarlo en el Diario La Capital de Rosario... 

 

Siguen Voces del Sur

Dos mujeres extraordinarias me han regalado su magia. Marialcira Matute, una apasionada lectora, quien lleva incansable (por suerte) La Librería Mediática por el canal del Estado venezolano (VTV), hizo un micro para uno de los espacios de su programa que se llama La Librería Mediática lee a Nuestra América... aún no consigo el enlace del micro subido a youtube, pero si el sonido... Aquí pueden escuchar la bellezura con que me sonrojó pero que no puedo menos que compartir... La otra maga es Gipsy Gastello, otra lectora maravillosa. Ella hizo una linda reseña de Voces del Sur que comparto también, además de invitarlos a visitar las páginas de ambas...
A Marialcira la encuentran en La Librería Mediática y a Gipsy en la Brújula Librera.

Aquí la reseña que escribió para Ciudad Caracas... Gracias a las dos por tanto...

LAS VOCES DE DANIELA SAIDMAN


Publicado en Ciudad CCS



Siempre me gustó la pluma de Daniela Saidman. Sus escritos son mi lugar recurrente cada sábado en el semanario cultural Todos Adentro. Su mirada plena a la creación literaria, su entretejido cariñoso de las palabras, su ternura para hablar y mirar al mundo a través de los libros tiene un poder hipnótico.

Me enteré por redes sociales del libro de Daniela. En estos tiempos de socialización 2.0, ya resulta cotidiano que las noticias vuelen por internet. En Instagram vi una foto suya con su flamante libro publicado por Fundarte que reúne muchos años de su trabajo como periodista cultural reseñando a escritores y escritoras que hacen del libro una herramienta para la liberación. Se llama Voces del Sur y será presentado en la próxima Feria del Libro de Caracas.

En Voces del Sur hay lugar para todos y todas. Están desde Aquiles Nazoa hasta Roque Dalton, pasando por Neruda, Benedetti, Cortázar, Nicolás Guillén, José Saramago, Ángel Rama, Lezama Lima y muchos etcéteras. Pero muchos, muchos etcéteras, porque Daniela jamás ha parado de escribir. La música también ha tenido lugar con Alí Primera, Silvio Rodríguez, Daniel Viglietti y tantos más. También están presentes los grandes temas, lo que ella llama las lecturas urgentes, donde alzan la mano Salvador Allende, Frida Kalho, Álvaro Mutis y El Gabo, Mandela, Irak, Hiroshima y los poemas para la paz.

Al menos diez años de trabajo de Daniela están en Voces del Sur. Pero es mucho lo que falta todavía. Fue mucho lo que siguió escribiendo desde que este libro era un sueño en imprenta y es mucho lo que seguirá escribiendo más allá de los tiempos. Y es así porque Daniela encarna la militancia intelectual de la que nos hablaba Julio Cortázar, inspirado en nuestro gran Luis Britto García. De ese espíritu de lucha en la palabra, Daniela nos dice al final de estas páginas: 

“La tarea que aún tenemos por delante es forjar la Patria Cultural. Hacer la Revolución que nos convoque a ser más libres, más tiernos, más nuestros… la revolución cultural que nos ayude a sentar las bases espirituales del socialismo bolivariano que nos encuentra no solo a los venezolanos, sino a todos los hombres y mujeres que creemos posible una América Nuestra que perpetúe ya para siempre las voces y las palabras que nos definen y nos proyectan hacia el porvenir. Por eso ahora más que nunca cultura y revolución, más que nunca cultura y socialismo, más que nunca compromiso y unidad revolucionaria para hacer realidad los sueños de una mañana que conquistamos y que estamos obligados a defender y preservar para todas las generaciones venideras”.

EL CHÁVEZ COMUNICADOR

En Voces del Sur, Daniela Saidman dedica un espacio protagónico al Comandante Supremo Hugo Chávez como el principal promotor del libro y la lectura, como el gran comunicador, como el guía en nuestra ofensiva cultural. Allí hace un recorrido en las distintas plataformas mediáticas de las que nuestro Líder se hizo dueño gracias a su condición de estratega y su innegable carisma. Dice Daniela: 

“Chávez es el gran comunicador, el amoroso quijote que palabra en voz supo decirnos de dónde veníamos para que juntos hiciéramos nacer el futuro. Su imagen y su palabra cierta, su hechura humana, se queda en cada venezolano que mirándolo supo reconocer el tiempo que aún está por venir”.

En las sedes de El Techo de La Ballena (en la esquina Las Gradillas una y en La Pastora la otra) pueden encontrar este libro. Si no, nos vemos en la próxima Feria del Libro de Caracas donde será presentado por Iván Padilla Bravo y Marialcira Matute.

sábado, 1 de agosto de 2015

Ramos Sucre: la vigilia de un poeta




** La Biblioteca Ayacucho editó la obra completa del poeta cumanés, a la cual es posible acceder de forma gratuita en su página web, además de otros títulos que hacen una de las más importantes colecciones literarias de América Latina y del mundo.






¿Qué sueños habrá tenido quien no pudo dormir nunca? ¿Qué caricia de horas nocturnas habrá recibido? ¿Qué mares de tormenta y silencio lo arrullaron durante el desvelo? Tal vez no lo sabremos nunca o tal vez haya que volver una y otra vez a sus palabras para saberlo.

A José Antonio Ramos Sucre  (Cumaná, 9 de junio de 1890 - Ginebra, Suiza, 13 de junio de 1930) lo llaman maldito por su poesía, pero parece más bien un frágil jinete de los cielos, un ángel sin alas que escribió para arrimar peldaños a la escalera que lo llevara nuevamente al paraíso del que había partido, probablemente con tristeza.

Él es uno de los escritores más hondos que ha dado Venezuela. Su voz sigue siendo hoy un misterio capaz de encender los ojos y el alma de quien seducido por el vértigo se deje caer en los versos que hacen del papel una espesa telaraña de claridades y sombras.

Escribió en prosa es verdad y escribió una poesía que ha estado desde el principio llena de incomprensiones y equívocos. Los críticos estudian a este poeta que decidió irse al arribar a los 40 años de edad con una poética desgarradora, capaz de cruzar mares y adentrarse en las cotidianidades de la ventana en la oscuridad de la noche.

A los diez años fue enviado por su padre a Carúpano a formarse con su tío paterno, el historiador y letrado, José Antonio Ramos Martínez, quien lo inició en el latín y la literatura, y a lo mejor también en la rigurosidad del estudio.

En 1912 inició las carreras de Derecho y Literatura en la Universidad Central de Venezuela, a la par que continuó estudiando de forma autodidacta idiomas, entre ellos el griego antiguo y moderno, el francés, inglés, italiano, portugués, alemán, danés, sueco y sánscrito. Por los tiempos de represión que vivía el país en manos del gobierno de Juan Vicente Gómez fue obligado a suspender sus estudios debido al cierre de la universidad. Al abrirse la UCV en 1916 y durante los tres semestres siguientes, Ramos Sucre presentó los exámenes de la carrera de Derecho. Un año después terminó sus estudios. Y en 1925 obtuvo el grado de Doctor en Leyes. Cuentan que poco ejerció la abogacía, pero que una vez fue juez accidental y su erudición y buen tino le permitieron sentar precedente sobre un caso de divorcio.

El poeta se dedicó durante muchos años a dar clases de Historia y Geografía Universal y de Venezuela, latín y griego, en liceos de educación media. Además trabajó en el servicio interno del Ministerio de Relaciones Exteriores como intérprete y traductor. Y en 1929 fue nombrado Cónsul en Ginebra.

Trizas de papel, su primer libro, fue publicado en 1921. Allí están reunidos los textos que habían ido apareciendo en periódicos y revistas. Sobre las huellas de Humboldt apareció en 1923 y dos años después La torre de Timón.

Las formas del fuego y El cielo de esmalte sus dos últimos libros fueron publicados en 1929, año en el que partió a Europa a ocupar el cargo para el que había sido nombrado.

Discursos y semblanzas sobre héroes patrios, reflexiones sobre literatura, historia y arte, son algunos de los temas sobre los que Ramos Sucre reflexionó y dejó por escrito sus pensares. Su poética, nocturna y llena de sombras, abordan todo lo humano, el hombre con sus dudas, el amor y sus demonios, los sueños sin noches para soñarlos, todo cabe en la palabra de Ramos Sucre.

La obra de este escritor atormentado y lúcido fue publicada por Monte Ávila Editores (1969 y 1985); por la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela (1979) y la editorial española Siruela (1988). Por cierto que en 1980 la Biblioteca Ayacucho hizo una edición de su obra y está disponible para su descarga en la página web http://www.bibliotecayacucho.gob.ve. Y en el marco del Festival Mundial de Poesía 2015 esta importante editorial del Estado venezolano publicó Meditación Inquieta.

El que tal vez sea el más onírico de los escritores de estas tierras no pudo conciliar el sueño y así decidió partir, con los ojos abiertos, aunque nos dejó para saber de la hondura de su vuelo una obra marcada por la universalidad y la inteligencia.

“Yo soy ahora un mar callado al pie de una columna de basalto, orillas de un reino de escaldas, donde no alcanza el sol oblicuo”.





El Desesperado

Por José Antonio Ramos Sucre


“Yo regaba de lágrimas la almohada en el secreto de la noche. Distinguía los rumores perdidos en la oscuridad firme. Había caído, un mes antes, herido de muerte en un lance comprometido.

La mujer idolatrada rehusaba aliviar, con su presencia, los dolores inhumanos.

Decidí levantarme del lecho, para concluir de una vez la vida intolerable y me dirigí a la ventana de recios balaustres, alzada vertiginosamente sobre un terreno fragoso.

Esperaba mirar, en la crisis de la agonía, el destello de la mañana sobre la cúspide serena del monte.

Provoqué el rompimiento de las suturas al esforzar el paso vacilante y desfallecí cuando sobrevino el súbito raudal de sangre.

Volví en mi acuerdo por efecto de la diligencia de los criados.

He sentido el estupor y la felicidad de la muerte. Una aura deliciosa, viajera de otros mundos, solazaba mi frente e invitaba al canto los cisnes del alba”.




El Rezagado

Por José Antonio Ramos Sucre


“La tempestad invade la noche. El viento imita los resoplidos de un cetáceo y bate las puertas y ventanas. El agua barre los canales del tejado.

He dejado mi lecho, y me he asomado, por mirar la calle, a la ventana de la sala en ruinas. Los meteoros alumbran un panorama blanco.

Estoy a solas en la oscuridad restablecida, velando el sueño de la tierra”. (…)


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