sábado, 9 de marzo de 2013

Bienvenido a la vida Comandante de la esperanza


Aquí tu rostro de quijote valiente, aquí tus manos de obrero y campesino, tu voz de trueno, tu gesto de niño travieso, tus labios de padre y tu abrazo de abuelo, tus pies de guerrero... Aquí tú, aquí siempre, para siempre, ardiendo en llama viva, incendiando las palabras que buscamos para llamarte.

Comandante de la esperanza, de los sueños buenos, de los sueños todos, estás presente, porque no cabes en un adiós. Estás repartido en el viento y sembrado en la tierra, anidado en cada árbol y sujeto a cada estrella. Cómo entonces despedirte...

Cabalgas a lomo de la historia por estas calles y estos campos, por esta América Nuestra, que se funda en cada una de las canciones que supiste enarbolar como bandera en un mástil de nubes.

Y nosotros aquí, contigo. Cada quien a su manera te da la bienvenida con la certeza de que tu ejemplo se multiplicará en los días que vendrán. Cada niño llevará tu nombre, cada madre te alumbrará el futuro, cada mujer y cada hombre te abrirá puertas y ventanas para que nos acompañes en el café de la mañana donde tu voz nos lloverá las bendiciones del futuro que viene y viene sin pausa.

Compañero Presidente, Comandante de la alegría, tu risa será nuestra risa, tu caricia la nuestra, porque nos muestras dónde forjar la historia que por fin nos pertenece. Te escribiremos en las hojas de los árboles que plantamos para crecernos y en las olas de la mar de nuestras costas donde navegan libres los ecos de quienes antes surcaron el silencio para abrirse contigo canto y grito.

Estás vivo para siempre en nuestras voces, naciendo una y otra vez. Comandante sólo se bienvienen a los hombres necesarios, a los imprescindibles como tú, a los que viven viviendo porque la muerte no los alcanza. ¿Quién pudiera detenerte si te llevamos corazón adentro? El cielo se descubrió de nubes y tormentas, y se abrió para abrigarte con el sol a medio cielo...

Aquí estás en este llanto que es de tristeza, pero también de alegría, porque vibras en el aire que respiran nuestros niños con escuelas, bailas en el viento que hincha las banderas que te llevan para siempre entre colores y estrellas. Tienes Comandante la talla infinita de nuestros sueños... Ya no hay por ahora, porque este es tu tiempo y el tiempo del Pueblo, esta voz tuya y nuestra, estos tus ojos y tus manos y tus pasos, y tu vida en la nuestra.
Bienvenido Presidente, bienvenido siempre al futuro que te ha nacido en tu Pueblo.

¡Hasta la victoria siempre Comandante!

viernes, 1 de marzo de 2013

Semblanzas, ¿literatura o periodismo?


En la Sala Alejo Carpentier de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede de esta 22 Feria Internacional del Libro, la escritora y periodista venezolana, Daniela Saidman, inauguró el programa de presentación de la República Bolivariana de Venezuela con la ponencia “Semblanzas, ¿literatura o periodismo?”, un acercamiento al periodismo literario y a la polémica que sobre las posibles fronteras entre estos géneros existe. En el preámbulo a su exposición agradeció al pueblo cubano y a los 14 años de Revolución en su país, que le “han abierto las puertas a las nuevas generaciones de escritores, haciendo realidad sus sueños”.
En el Siglo de Oro fueron los dramaturgos, en el XVIII los enciclopedistas y en el XIX los novelistas burgueses, quienes nos contaron el tiempo que fue a través de los grandes personajes de la historia. Reales o inventados, esos hombres y mujeres, son la rendija sobre la cual nos asomamos hoy para entrever los sentires y haceres de un tiempo del que ellos son protagonistas indiscutibles. Allí Napoleón y más allá Julieta, por ahí Bolívar o Martí. ¿Acaso Kafka no fue capaz, por ejemplo, de dar con el signo de la locura de su tiempo? Lo que tienen en común todos ellos es que son capaces de narrarnos la vida desde sus victorias y derrotas, desde las cotidianidades con las que apreciaron el mundo y sus aristas.
Imagen: La Jiribilla
La historia está precisamente allí en las obras de teatro de Shakespeare y Calderón, y no solamente en los libros que narran fechas y hechos como si fueran verdades indiscutibles de las que solo son un fragmento. El espíritu de la vida de los tiempos pasados está en las obras, en los pasos pequeños que hicieron del tiempo este tiempo que tenemos hoy. Y tal vez podamos entender el siglo XIX gracias a la vida de seres humanos como Charles Darwin, Honoré de Balzac y Karl Marx, entre tantos otros nombres forjados a canto y fuego en la memoria.
Pero si esto es cierto, el siglo XX está marcado por el periodismo, el género literario que define a nuestra época. Fue precisamente a partir de la Primera Guerra Mundial cuando el periodismo se convirtió en el alma de su tiempo. Cómo sabríamos si no del racismo de EE.UU. si no fuera por las recopilaciones memoriosas de los diarios sobre la entrega vital de Malcom X y Luther King, cómo de las luchas de los obreros cuando pedían jornadas laborales más justas. El periodismo, ese género que nació antes con Voltaire y sus hojas sueltas, y del que Bolívar y Martí fueron en la América Nuestra sus precursores más aventajados tiene ya un alto vuelo en estas tierras, porque amalgama las humanas pasiones.
Hoy, cuando los medios digitales y el acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación tienen más espacio y adeptos, el periodismo se ha vuelto en un teclear y parpadear de pantallas que en menos de un segundo está al alcance de miles de personas en el mundo que a su vez pueden compartir y redifundir en instantes la noticia.
Imagen: La Jiribilla
El periodismo se ha vuelto así en un oficio  del que todos somos parte y que vuela intangible a través de esta aldea global que se nos ha vuelto el mundo. Y si la literatura tiene entre sus características la ficción, el periodismo tiene cada vez más la literatura, en cuanto no somos capaces de discernir lo real de lo imaginario en medio del abrumador torbellino de noticias que vuela a nuestro alrededor.
Dice el periodista y novelista español Manuel Vicent que “el periodismo puede considerarse un género literario, porque la sobrecarga de información a la que estamos sometidos desde la mañana a la noche, e incluso durante el insomnio, hace que la realidad se rompa en mil pedazos cada día y se convierta en una ficción: cada esquina de ese vidrio nos devuelve un fragmento quebrado de lo que creemos que es la actualidad que estamos viviendo. Las noticias de la radio, las imágenes de la televisión, la lectura del periódico en el metro o en el autobús se inmiscuye en nuestras vidas hasta constituir una sola amalgama con nuestros sentimientos, con nuestra ideología, con cada uno de nuestros deseos, y al final ya no podemos distinguir lo que oímos, lo que vemos y lo que leemos de lo que soñamos”.
Periodismo literario
Pero volvamos al periodismo. En el último tercio del siglo pasado ha ido tomando cada vez más fuerza el llamado periodismo literario, un género que aún en discusión por los estudiosos de la comunicación, pudiéramos asegurar que ampara los siguientes subgéneros: primero según las definiciones más europeas del periodismo y con más asiento en nuestros medios, encontramos la crónica, la entrevista, el artículo de opinión con naturaleza narrativa, anecdótica o ensayística, y la columna. En segundo lugar, los subgéneros abordados con más profusión por el periodismo anglosajón y que tiene menos espacios en los medios latinoamericanos, el reportaje novelado, la novela-reportaje o novelas de no ficción, y el perfil o semblanza.
Pero ese periodismo literario se enfrenta a los prejuicios con los que casi todos los lectores de Occidente, explicamos la función social asignada al periodismo, así como el perfil de los lectores a los que se dirige y la preocupación ética, que es básica en la profesión periodística que se fundamenta sobre la separación de hechos y opiniones y la búsqueda de la objetividad, en la que esperamos la neutralidad, imparcialidad, equilibrio y equidad, valores que levantan un muro entre el relato y el comentario, y entre el periodismo y la literatura.
En este transitar por el periodismo literario del siglo XXI, hay una herramienta que me parece fundamental para contar el tiempo. Se trata de las semblanzas o perfiles. Cuenta Francisco Umbral, otro periodista y escritor español, que “para hacer literatura en el periódico no basta con necesitar dinero, sino hay que pulsar este género literario como el solo de violín del periodismo, como un soneto con sus reglas y medidas. Hay grandes escritores que nunca han sabido escribir un artículo, y hay articulistas que nunca han dado la medida de otros géneros, como el narrador en corto, que tiene más que ver con el poeta que con el novelista”.
Si revisamos los periódicos impresos y digitales nos daremos cuenta que cada vez cobra mayor fuerza, abordar un tema de actualidad centrándolo en sus protagonistas. Probablemente han venido surgiendo en estos últimos años artículos sobre personas y personajes concretos. Se trata de los perfiles, retratos, personajes de la semana, entre otros encabezados que suelen  utilizarse, en este creciente interés por quienes hacen o viven en forma directa los acontecimientos.
El perfil como herramienta del periodismo, con sus fuertes raíces literarias, surgió a partir de los años XX del siglo pasado, en EE.UU., en la revista New Yorker. Los escritores no querían dar declaraciones públicas y empezaron a elaborar retratos de persona. El primer escritor de perfiles fue Alva Jhonson, luego le siguieron Lillian Ross y Truman Capote, entre otros.
La semblanza o el perfil aún no están absolutamente definidos. En todo caso, sabemos que no es una entrevista de personalidad ni una presentación meramente biográfica aunque pueda utilizar características de ambas. Y pretende casi siempre mostrar las personalidad del sujeto y la vida que acontece alrededor de él.
Entonces, podríamos sostener que a través de una semblanza y a través de estilos propios de cada redactor, se abordan de diferentes maneras, que pudieran ser simultáneas, el carácter del personaje con un análisis en profundidad, de un solo aspecto, o tal vez señalando la devolución de la personalidad de este.
En todo caso, el desarrollo del carácter del relato permitirá que el lector se forme una opinión sobre el personaje así como cuando se hace la magia de la palabra, quien  se enfrente a la semblanza pueda sentirse próximo y prójimo al protagonista.
Tal vez uno de los rasgos fundamentales que deben tener las semblanzas es la actualidad. Se trata de que el lector sienta al personaje vivo, vibrando en el tiempo presente, capaz de revivir el ayer en el ahora, para esto el trabajo de investigación es fundamental, porque al final de cuentas se trata de darle cuerpo y vida al papel para que pueda tener la textura del presente. Cada quien juzgará cuáles son los datos biográficos que forman el carácter de una persona y será a través de las palabras que podremos darle veracidad y actualidad al texto, que en todo caso, debe ser una invitación al lector, a adentrarse en la vida y en los sueños de determinadas personas que de una u otra manera le han dado y le dan matices al presente.
Ese es el periodismo de estos años, ese que se puede tomar el tiempo de contarnos y proyectarnos hacia el futuro, y no solo quedarse en las páginas de sucesos que dan cuenta de los muertos y los olvidos.
El periodismo nos da hoy a unos hombres que pueden a través de la inmediatez contar el sueño de millones de seres humanos, ellos son la voz de los sin voz, de ahí el compromiso que debieran asumir, aunque ese es tema de otro relato.
Por ejemplo, cuando los hombres del futuro quieran saber qué pasó en la América Latina a finales del siglo XX y principios del XXI, se encontrarán sin duda alguna con un personaje maravilloso y lleno de matices que se llama Hugo Chávez, de su mano podrán entender cómo era el mundo que vivimos, cómo él, cual Quijote, fue capaz de enarbolar las banderas de la justicia ya no como una utopía, sino como un estandarte en el que se fundaron las esperanzas de estos pueblos. A través de él, de su vida, podrán acercarse a Venezuela como un epicentro de los cambios que se sucedieron en el continente americano. Y así, serán los periodistas quienes a través de sus palabras nos dibujen a ese ser humano irrepetible y nuestro que nos alumbró el futuro, como si hubiera salido de una novela, aunque en este caso esté dibujado en los periódicos y delineado por la tinta indeleble de las rotativas.
Pero si el ejemplo anterior tenía el acento puesto en un ser humano, es porque recopilar la historia a partir de noticias fragmentadas es casi imposible. Pero en cambio, dibujar el pasado a partir de los hombres puede darnos el contexto y la textura de una época precisa, de la cual él o ellos fueron sus protagonistas. Y solo lo digo en pasado, pensando en los tiempos por venir que ya llevan entre sus pies todo el color y el ritmo de sus palabras, de sus haceres, de sus sentires y de su particular manera de entender la realidad.
En conclusión, el periodismo literario es periodismo en cuanto, en primer lugar no es literatura, no ficciona la realidad, sino que la presenta con los recursos propios de la literatura, con su lenguaje abierto y expansivo, pero manteniendo los requisitos del Periodismo sobre la actualidad, la veracidad y la intención comunicativa sobre el lector.
El perfil o la semblanza se inscribe así en el periodismo de este nuevo tipo y este nuevo tiempo que se adentra en la vida y obra de un personaje de la historia para que nazcan a partir de allí las características sociales o el ejemplo de quienes fundaron a partir de su entrega vital nuevas percepciones sobre la realidad o generaron facturas en la vida colectiva o también marcaron puntos de inflexión sobre la realidad. En todo caso, lo fundamental, es que desde la semblanza el ser humano se alza sobre el papel e invite al lector a adentrarse en ese personaje, a saberlo parte del mundo, a querer aprehenderlo para entender el tiempo que le tocó vivir. La semblanza es así, un  recurso periodístico y literario, que nos define a través de los hombres el tiempo que hemos vivido o el que estamos por hacer nacer, sumándonos a lo que se nos propone como ejemplo o reflexionando sobre épocas completas, no ya como un texto historiográfico, sino más bien como una rendija abierta desde la cotidianidad.
Las semblanzas nos ofrecen pues rendijas para asomarnos al tiempo que fue, al tiempo que es, y por qué no, al tiempo que está por venir.
Les propongo, un ejemplo de semblanza para intentar ilustrar mejor todo lo anterior… el lenguaje y sus características de actualidad…

lunes, 21 de enero de 2013

Somos Chávez


Somos Chávez porque amanecimos sembrados entre la sangre y la rabia un 27 de febrero, cuando todo era oscurana.
Somos Chávez porque nos levantamos un 4 de febrero, abrazados a la ternura de un hombre que se instaló para siempre en nuestros gestos y nos dijo presente con el alma y con el cuerpo.
Somos Chávez porque un abril defendimos a golpe de cantos y piedras lo que por fin habíamos conquistado. Y nos instalamos al borde del futuro convencidos de que juntos y juntas andábamos la historia.
Somos Chávez porque creemos en los libros que por primera vez escribimos haciendo realidad los sueños.
Somos Chávez porque aprendimos a hermanarnos en los dolores viejos para hacer nacer el día nuevo que canta de esperanzas y futuros.
Somos Chávez porque amamos lo más libre, lo más alto y lo más hondo de las gentes y los pueblos.
Somos Chávez en cada nota de nuestros himnos y en cada estrella de las ocho que nos alumbran  el camino.
Somos Chávez porque él es Pueblo. Porque él es canto y memoria, porque es voz nuestra y nuestro es el presente que construimos.
Somos Chávez porque somos el futuro irrevocable.
Somos Chávez porque tenemos el compromiso de avanzar y consolidar para siempre la Patria que él nos enseñó a querer como un hijo, como un árbol y como un cielo estrellado.
Somos Chávez y con él somos la vida que se prolonga, se extiende y nos convoca siempre a ser cada vez más justos, leales y tiernos. Somos los hombres y mujeres que tienen el horizonte en los ojos, somos el Pueblo que hace realidad las utopías.
Somos Chávez porque elegimos la Patria buena. Porque entre el amor y la rabia nos pusimos al lado de la caricia. Y entre el olvido y la memoria, recuperamos las voces viejas que cantan la vida nueva.
Somos millones de Chávez para siempre en cada rincón de la Patria, en cada escuela, barrio, industria, plaza… y desde la América Nuestra andamos a galope por la historia que se abre a las grandes alamedas por donde transitamos hacia el porvenir.  

¡Chávez vive y vivirá!

martes, 8 de enero de 2013

Carta al Comandante de la esperanza


Querido Presidente
Te has vuelto Quijote de este y todos los pueblos de Nuestra América. Te has convertido en lluvia fresca nacedora de la tierra fértil. Y golpe de tambor y verso ardiente y amanecer y árbol y caricia. Eres en cada una de las sonrisas de nuestros niños con escuela y estás en los ojos de cada mujer y hombre que aprendió a leer, en cada familia que tiene casa, en cada trabajador, en cada hijo que ahora sí tiene porvenir.
Te has vuelto río y brisa, palabra y sueño, porque nos hiciste nacer una y otra vez, porque nos regalaste la posibilidad de encontrarnos para andar juntos hacia el mañana. Te has vuelto pueblo porque nos hiciste memoria viva, porque finalmente aprendimos a mirarnos, descubrirnos nuevos pese a las heridas, al silencio de décadas y a la sangre de centurias.
Te has vuelto utopía necesaria y fuego. Incendiaste el pasado para renacernos de las cenizas y hacernos volar irreductiblemente jóvenes y nuevos.
Te has vuelto Comandante de la Esperanza y eres voz de todas nuestras voces, eres cada gesto que nos pronuncia, porque eres uno de los nuestros, uno de nosotros. Y qué hermoso saberte cada día repartido en millones de ojos, manos, bocas… saberte en el aire, el sol, la arena, el mar, la selva y el horizonte de nuestra tierra.
Eres y serás siempre la historia que nos convoca a ser más y mejores seres humanos. Eres y serás siempre la alegría del futuro que se hace canto, verso, caricia y sueño.
Comandante de la esperanza, esta Venezuela que tiene en sus estrellas las voces de nuestro Pueblo te pide hoy que vuelvas pronto, que vuelvas siempre. Y te esperamos como esperamos que amanezca con el café dulcito y los rayos entibiando las ganas de un día nuevo.
No tengo, Comandante, más que darte que estas palabras y por eso te escribo. Si somos un mar de decires y cantos, te doy entonces cada vuelo. Tengo la certeza de que cada uno a su manera, ha pedido tu regreso… y cuando vuelvas nos encontrarás más juntos, convencidos de que el futuro nos pertenece porque nos hemos ganado el derecho a hacer realidad los sueños. Y también nos encontrarás más fuertes y más sabios, porque nos hemos por fin animado a no dejarnos arrebatar la esperanza. Si hace falta cada día será un 13 de abril de victoria popular, un 04 de febrero rebelde y un 07 de octubre que te lleva prendido en sus alforjas. Cada día Comandante será un día de lucha, de amor derramado en cada hora que contamos para seguir haciendo nacer la Patria, esa que nos enseñaste a ser más libre y ser más justa y en definitiva, a ser más nuestra. Esta Patria Comandante que te reclama ahora y siempre en la victoria.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Deseos de fin de año

Estos días siempre son propicios para hacer balances de los días vividos, de las cosas y las gentes que hemos soñado, anhelado y sentido. Así como de lo tanto que nos falta por soñar y hacer realidad. Estos días traen siempre consigo el recuerdo de dolores viejos y otros recién adquiridos, el tacto de ausencias nuevas, gente y cosas que hemos perdido y otras que hemos ganado en el camino. En fin, este es un tiempo que casi siempre nos convoca a sacar cuentas, a echar de menos lo que falta y agradecer lo que tenemos y hemos sumado a la vida.
Aunque hay mucho de convención en este final de mes, hemos asistido y creo, espero, que no hayamos salido ilesos de este nuevo final del mundo, que resultó ser el comienzo de una nueva era para uno de los pueblos más originarios de Nuestra América. El mundito que nos tocó habitar ha pasado ya varios cataclismos mediáticos algunos más hollywoodenses que otros, que aunque no terminaron manifestándose en meteoritos o planetas estrellándose contra el nuestro o sistemas informáticos trastornando la normalidad, nos dejaron con la vulnerabilidad a flor de piel.
Lo cierto es que a lo mejor sin darnos cuenta, cada día que pasa es el final del mundo, o es la suma de ellos, porque en definitiva no hacemos nada o hacemos más bien poco, para que el mundo como lo conocemos sea un hogar digno, amable y amoroso para todos sus habitantes.
A veces, con cualquier paso de luna o día gris, me pregunto cómo es que nos asusta más un marciano verde y con antenitas que la imagen de un niño muriendo de sed o mutilado por bombas que llaman inteligentes, cómo es que nos conmueve con más ahínco la posibilidad de un diluvio universal y no las lluvias terribles que dejan sin casa y sin padres y sin hijos a tantos seres humanos. En fin, la barbarie es más descabellada en el mundo real que en las industrias del entretenimiento, pero aún así la Tierra es un lugar maravilloso, la casa más grande que podríamos tener, más luminosa y más viva que ninguna. Por eso, este fin de año propongo que levantemos las copas y las conciencias para que el mundo sea en el presente un mejor lugar para cada ser humano y cada ser viviente.
Ojalá aprendamos de una vez y para siempre a ser más sensibles, para que no nos asustemos del amor y podamos disfrutar por ejemplo de un atardecer frente al mar. Sería lindo que de verdad nos sintiéramos hermanos y unidos a todo lo que transpira, siente, vibra, canta, sea humano o sea árbol. Y podamos contemplar maravillados, el movimiento de las olas, de las hojas de los árboles mecidas por el viento y las formas caprichosas de las nubes.
Este diciembre de 2012 que ya termina según las cuentas de Occidente, que se quede con todas las sombras que nos habitan, que aprese para siempre el miedo al otro. Y que nos regale en las hojas nuevas del calendario la dicha de darnos cuentas que somos muchos y no estamos solos, y que entre todos podemos hacer que la vida sea más vida y que la muerte sea apenas la consecuencia de haber vivido. Que haga que la poesía sea materia obligatoria en escuelas y en la televisión para que aprendamos que las palabras son nuestras y nos definen. Que nos bañe con la lluvia que hace florear campos y suelos para que germinen los alimentos y en nosotros la convicción de que somos extensión infinita de la tierra.
Que el 2013 nos traiga por fin la paz y con ella a su hermana y amante la justicia. Que se funden miles y millones de escuelas que nos enseñen a todos a ser libres y hospitales que curen sin hacer de nosotros clientes.
Que el tiempo que viene nos haga aunque sea un tilín mejores como canta Silvio para que cuando crucemos la calle nos veamos a los ojos y nos reconozcamos. Que el tiempo que viene nos regale el placer infinito de leer un buen libro y la posibilidad hermosa de comentarlo con nuestros hijos en un almuerzo de domingo.
Deseo que el tiempo que viene nos permita tener la estatura de todos los niños y niñas para que aprendamos otra vez a mirar los juguetes como tesoros y el desorden como un universo en el que habitan las hadas y los mundos que solamente existen en sus cabezas despeinadas y alegres, y con ellos la risa más clara, la más honesta.
Pido también que nos ofrezca amanecer siempre al lado de un cuerpo amado, que nos de la dicha de sabernos completos y queridos en cada rincón de lo que somos. Que nos brinde cada amanecer un taza de café recién colado y que al abrir las ventanas entren los rayos del sol para que nos confirmen la vida que se funda en la luz. Y noches de estrellas y noches de truenos y relámpagos para dormir cobijados por el murmullo de la tierra húmeda y las gotas resbalando en las ventanas.
Que el 2013 nos permita los amigos incansables para conversar y reírnos y llorar y saber que hemos elegido a los hermanos de la vida. Que también, claro, nos traiga de cuando en vez la tristeza para confirmar que somos frágiles, vulnerables y tiernos, porque vivir a veces también duele.
Que los días que estamos por inaugurar nos traigan la picardía, la gracia, la alegría de estar vivos y de darnos cuenta que somos lo que somos no porque tengamos un auto y una casa grande o pasemos horas interminables en un gimnasio o un quirófano poniéndonos o quitándonos senos, glúteos o grasa. Somos la materia humana que tiene la bendición del canto, la palabra y el trazo, el don de escribir, forjar, tocar, soñar interpretar y transformar el mundo, y ojalá que sea siempre para el bien de todos, porque somos todos y todas, juntos, juntas, sino apenas el silencio.
Por eso, en estas fechas pido a la vida, la vida, la que nos pertenece aunque sea de prestado y por un rato no más, aunque sea sólo por un instante, para que aprendamos a cuidarla y a quererla, a venerarla y agradecerla, para que nos animemos en fin a luchar por ella porque es todo lo que tenemos para dejarle a las generaciones que están por venir.

¡Feliz año 2013!


domingo, 9 de diciembre de 2012

Escribimos una de las páginas más importantes de nuestra historia


Inauguramos el siglo XXI con la esperanza empeñada en el futuro, porque elegimos por fin amar lo más libre y lo más hondo de nuestras raíces, risas, llantos, miedos y dudas. Cargamos en nuestras alforjas todo lo que fuimos, lo que no cuenta la historia de los vencedores, para animarnos a transitar la vida seguros de que éramos capaces de tomar el futuro por asalto. Y lo logramos. Durante estos años hemos convertido la utopía en realidad.
Somos hacedores de la historia, parteros del tiempo nuevo. Aunque haya quienes proponen que seamos pasajeros de los días, desde hace más de una década decidimos ser protagonistas y dueños de nuestro futuro.
Con la memoria encendida y los versos todos, con los trazos de la vida, el fuego creador y el barro primigenio, seguiremos pintando escuelas, modelando libros, forjando el mañana a canto y golpe de tambor, porque escribimos juntos y juntas, mano a mano, brazo a brazo, los tiempos que aún están por venir.
Ya no estamos solos, somos pueblo junto, unido, como río indisoluble, como canto llano, como canto selva, con la certeza de nuestros ojos mirando el porvenir luminoso de la Patria buena, la de todos.
Hoy, escribimos una de las mejores páginas de nuestra historia, la que le debemos a nuestros hijos e hijas, las que soñaron antes para nosotros nuestros padres y abuelos, la que seguro le legaremos  a las generaciones que están por venir. Escribimos nuestra historia, elegimos cómo queremos vivir el futuro, cómo queremos que nos recuerden nuestros nietos. Hoy, estamos naciendo los días que vienen, hoy somos voz de todos, para seguir edificando un país más justo, más libre, más tierno y soberano. Hoy, ya somos el futuro.

Aquí te esperamos Comandante de la esperanza


A veces creemos que los conjuros no funcionan, que se nos escapan volanderos los deseos y que la esperanza se diluye en el rocío del amanecer de un domingo. A veces después de tanto esperar una estrella fugaz y apagar de un soplo seco una vela, el deseo se empeña en no cumplirse. Y entonces nos miramos en el espejo sin encontrar los signos de la victoria. Así nos pasó, creímos que de un golpe todo lo que juntos y juntas habíamos pedido se nos había cumplido, pero resulta que no, o que sí pero no nos hemos dado cuenta.
Nos sorprendió la noche cuando el Comandante nos dijo que va de vuelta a someterse a una operación. Y entonces, doliendo el alma y lo de adentro nos sentimos más solos. Hoy, cuando ya la mañana florea nubes y sombras, se viene la voz del Padre cantor de nuestro pueblo, diciendo una y otra vez que la Patria es el hombre. Y entonces, ¿cómo es que creemos que la esperanza se nos ha ido? La Patria es el hombre repito, es el niño con escuela, es el viejo que aprendió a leer, es la mujer que nace del vientre del mundo y tiene la certeza del futuro. La Patria es el hombre y es el pueblo florido de sueños... este pueblo que tiene nombre de estrellas, que lleva en las alforjas los ecos de tambores y cantos viejos, que tiene en la mirada el crepitar del fuego y en los labios el remanso del agua.
Parimos el futuro y andamos a galope por la América Nuestra. Despertamos al mañana en la voz de este hombre que vive ya para siempre en la historia, forjado a golpe de esperanzas y clamores populares. Él tiene en las manos la vida que nos dio como una bandera de ocho estrellas que surca infinita el tiempo que aún está por venir. Y no está solo, y no estamos solos, estamos juntos y juntas, haciendo verdad la promesa del futuro para nuestros hijos e hijas. Él no se va nunca, porque desde siempre habita en la mirada con que nuestros niños y niñas contemplan el porvenir. Y la mejor promesa y el mejor deseo que hoy podemos pedirle al cielo y a la tierra, al rocío y al vuelo del pájaro, es que su palabra nos atraviese siempre para andar los días que faltan, que su ejemplo de quijote imprescindible nos alumbre, que sus manos sean nuestras manos, que sus pasos sean los nuestros y que el espejo nos devuelva por fin la verdad, el deseo cumplido es que nos demos cuenta que el futuro nos pertenece, que el mañana nos responde en el reflejo y que su rostro es el nuestro, el que tiene el color de la tierra morena y fértil, los cabellos como un mar revuelto, los ojos como el café de la mañana y su voz como la brisa que levanta al sol.
El Comandante no se va, se queda en nuestros andares cotidianos, para encontrarnos cada día dispuestos a ser más y mejores, a no dejarnos arrebatar el futuro. Y por eso nos encontrará juntos, unidos, leales, fuertes, sabios, tiernos, convencidos de la caricia y de la vida que hemos elegido vivir.
Aquí te esperamos Comandante de la esperanza, aquí tu pueblo te acompaña, te siente, te vuela sobre la geografía multicolor de nuestras tierras y en toda la América que te invoca como savia y simiente. Aquí te esperamos para continuar haciendo realidad el futuro.
Viviremos siempre y venceremos...

jueves, 27 de septiembre de 2012

Elegimos nacer al futuro de la mano de la revolución Bolivariana


Elegimos nacer al futuro. Encontrarnos de ojos abiertos ante la alegría de lo nuevo que brota día a día de la palabra honda, inmensa, de Gustavo Pereira cuando nos regaló lo que desde antes nos pertenecía, su poesía enarbolando la Constitución que nos dimos como dignos hijos de Bolívar, del mañana luminoso que viene también de las manos que han sabido sembrarnos de versos como los del Chino Valera Mora. Con él, amanecimos de bala, para fundar la Patria de la esperanza y con Alí nos fuimos cantando voz adentro, campo adentro, ciudad arriba, para reconocernos vivos a pesar de tanta muerte que nos dieron a fuego y hambre.
Con las voces de Amaranta y Solimar nacimos nuevos en los tiempos de la cosecha, asegurando la profecía del compañero presidente Salvador Allende. Nos animamos por fin a transitar las anchas alamedas para contarnos los sueños, para hacerlos realidad y dejarles a nuestros hijos e hijas un país que nos reconoce en todos los colores y cadencias de nuestros idiomas originarios, de nuestras tierras más sabias, de nuestra memoria más ardiente.
Elegimos edificar el futuro, levantarlo bloque a bloque, frisarlo de alegrías, revestirlo de cuerdas y tambores, para bailarlo y sentirlo como a un cuerpo amado. Elegimos, sí, darnos enteros al mañana que germina en cada risa niña con escuela y en cada estrella que nombra nuestra historia.
Y ese futuro está como no, en los versos de Luis Camilo y en la voz clara de Mimina… está también, en las tablas que tienen el tacto de Rengifo y en los trazos de Calzadilla y Reverón. Son tantas y tantas las miradas que nos hacen quienes somos, son tantas y tantas las caricias que nos animan a seguir, que estamos seguros que el futuro es presente, que se anuncia con su canto más nuevo, con su beso más tierno.
Cómo no estar si están a nuestro lado Luis Alberto y Luis Britto, Carmen Bohórquez y Yolanda Delgado, Roberto Hernández y Roberto Malaver, entre tantos nombres infinitos que nos dicen y nos cuentan, nos nombran y nos regalan lo más alto y lo más hondo de los haceres humanos. Ellos, con su arte, nos han demostrado que la poesía no se compra ni se vende, porque no se puede mercantilizar el amor ni los pensares, ni los sueños, ni la vida… ellos nos alumbran el camino y desde antes tantos otros nombres imprescindibles. Sabemos cuál es el futuro que nos llama, cuál es el mañana necesario y no es otro que seguir haciendo nacer la Patria de la mano de la Revolución Bolivariana.

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