domingo, 30 de diciembre de 2012

Deseos de fin de año

Estos días siempre son propicios para hacer balances de los días vividos, de las cosas y las gentes que hemos soñado, anhelado y sentido. Así como de lo tanto que nos falta por soñar y hacer realidad. Estos días traen siempre consigo el recuerdo de dolores viejos y otros recién adquiridos, el tacto de ausencias nuevas, gente y cosas que hemos perdido y otras que hemos ganado en el camino. En fin, este es un tiempo que casi siempre nos convoca a sacar cuentas, a echar de menos lo que falta y agradecer lo que tenemos y hemos sumado a la vida.
Aunque hay mucho de convención en este final de mes, hemos asistido y creo, espero, que no hayamos salido ilesos de este nuevo final del mundo, que resultó ser el comienzo de una nueva era para uno de los pueblos más originarios de Nuestra América. El mundito que nos tocó habitar ha pasado ya varios cataclismos mediáticos algunos más hollywoodenses que otros, que aunque no terminaron manifestándose en meteoritos o planetas estrellándose contra el nuestro o sistemas informáticos trastornando la normalidad, nos dejaron con la vulnerabilidad a flor de piel.
Lo cierto es que a lo mejor sin darnos cuenta, cada día que pasa es el final del mundo, o es la suma de ellos, porque en definitiva no hacemos nada o hacemos más bien poco, para que el mundo como lo conocemos sea un hogar digno, amable y amoroso para todos sus habitantes.
A veces, con cualquier paso de luna o día gris, me pregunto cómo es que nos asusta más un marciano verde y con antenitas que la imagen de un niño muriendo de sed o mutilado por bombas que llaman inteligentes, cómo es que nos conmueve con más ahínco la posibilidad de un diluvio universal y no las lluvias terribles que dejan sin casa y sin padres y sin hijos a tantos seres humanos. En fin, la barbarie es más descabellada en el mundo real que en las industrias del entretenimiento, pero aún así la Tierra es un lugar maravilloso, la casa más grande que podríamos tener, más luminosa y más viva que ninguna. Por eso, este fin de año propongo que levantemos las copas y las conciencias para que el mundo sea en el presente un mejor lugar para cada ser humano y cada ser viviente.
Ojalá aprendamos de una vez y para siempre a ser más sensibles, para que no nos asustemos del amor y podamos disfrutar por ejemplo de un atardecer frente al mar. Sería lindo que de verdad nos sintiéramos hermanos y unidos a todo lo que transpira, siente, vibra, canta, sea humano o sea árbol. Y podamos contemplar maravillados, el movimiento de las olas, de las hojas de los árboles mecidas por el viento y las formas caprichosas de las nubes.
Este diciembre de 2012 que ya termina según las cuentas de Occidente, que se quede con todas las sombras que nos habitan, que aprese para siempre el miedo al otro. Y que nos regale en las hojas nuevas del calendario la dicha de darnos cuentas que somos muchos y no estamos solos, y que entre todos podemos hacer que la vida sea más vida y que la muerte sea apenas la consecuencia de haber vivido. Que haga que la poesía sea materia obligatoria en escuelas y en la televisión para que aprendamos que las palabras son nuestras y nos definen. Que nos bañe con la lluvia que hace florear campos y suelos para que germinen los alimentos y en nosotros la convicción de que somos extensión infinita de la tierra.
Que el 2013 nos traiga por fin la paz y con ella a su hermana y amante la justicia. Que se funden miles y millones de escuelas que nos enseñen a todos a ser libres y hospitales que curen sin hacer de nosotros clientes.
Que el tiempo que viene nos haga aunque sea un tilín mejores como canta Silvio para que cuando crucemos la calle nos veamos a los ojos y nos reconozcamos. Que el tiempo que viene nos regale el placer infinito de leer un buen libro y la posibilidad hermosa de comentarlo con nuestros hijos en un almuerzo de domingo.
Deseo que el tiempo que viene nos permita tener la estatura de todos los niños y niñas para que aprendamos otra vez a mirar los juguetes como tesoros y el desorden como un universo en el que habitan las hadas y los mundos que solamente existen en sus cabezas despeinadas y alegres, y con ellos la risa más clara, la más honesta.
Pido también que nos ofrezca amanecer siempre al lado de un cuerpo amado, que nos de la dicha de sabernos completos y queridos en cada rincón de lo que somos. Que nos brinde cada amanecer un taza de café recién colado y que al abrir las ventanas entren los rayos del sol para que nos confirmen la vida que se funda en la luz. Y noches de estrellas y noches de truenos y relámpagos para dormir cobijados por el murmullo de la tierra húmeda y las gotas resbalando en las ventanas.
Que el 2013 nos permita los amigos incansables para conversar y reírnos y llorar y saber que hemos elegido a los hermanos de la vida. Que también, claro, nos traiga de cuando en vez la tristeza para confirmar que somos frágiles, vulnerables y tiernos, porque vivir a veces también duele.
Que los días que estamos por inaugurar nos traigan la picardía, la gracia, la alegría de estar vivos y de darnos cuenta que somos lo que somos no porque tengamos un auto y una casa grande o pasemos horas interminables en un gimnasio o un quirófano poniéndonos o quitándonos senos, glúteos o grasa. Somos la materia humana que tiene la bendición del canto, la palabra y el trazo, el don de escribir, forjar, tocar, soñar interpretar y transformar el mundo, y ojalá que sea siempre para el bien de todos, porque somos todos y todas, juntos, juntas, sino apenas el silencio.
Por eso, en estas fechas pido a la vida, la vida, la que nos pertenece aunque sea de prestado y por un rato no más, aunque sea sólo por un instante, para que aprendamos a cuidarla y a quererla, a venerarla y agradecerla, para que nos animemos en fin a luchar por ella porque es todo lo que tenemos para dejarle a las generaciones que están por venir.

¡Feliz año 2013!


domingo, 9 de diciembre de 2012

Escribimos una de las páginas más importantes de nuestra historia


Inauguramos el siglo XXI con la esperanza empeñada en el futuro, porque elegimos por fin amar lo más libre y lo más hondo de nuestras raíces, risas, llantos, miedos y dudas. Cargamos en nuestras alforjas todo lo que fuimos, lo que no cuenta la historia de los vencedores, para animarnos a transitar la vida seguros de que éramos capaces de tomar el futuro por asalto. Y lo logramos. Durante estos años hemos convertido la utopía en realidad.
Somos hacedores de la historia, parteros del tiempo nuevo. Aunque haya quienes proponen que seamos pasajeros de los días, desde hace más de una década decidimos ser protagonistas y dueños de nuestro futuro.
Con la memoria encendida y los versos todos, con los trazos de la vida, el fuego creador y el barro primigenio, seguiremos pintando escuelas, modelando libros, forjando el mañana a canto y golpe de tambor, porque escribimos juntos y juntas, mano a mano, brazo a brazo, los tiempos que aún están por venir.
Ya no estamos solos, somos pueblo junto, unido, como río indisoluble, como canto llano, como canto selva, con la certeza de nuestros ojos mirando el porvenir luminoso de la Patria buena, la de todos.
Hoy, escribimos una de las mejores páginas de nuestra historia, la que le debemos a nuestros hijos e hijas, las que soñaron antes para nosotros nuestros padres y abuelos, la que seguro le legaremos  a las generaciones que están por venir. Escribimos nuestra historia, elegimos cómo queremos vivir el futuro, cómo queremos que nos recuerden nuestros nietos. Hoy, estamos naciendo los días que vienen, hoy somos voz de todos, para seguir edificando un país más justo, más libre, más tierno y soberano. Hoy, ya somos el futuro.

Aquí te esperamos Comandante de la esperanza


A veces creemos que los conjuros no funcionan, que se nos escapan volanderos los deseos y que la esperanza se diluye en el rocío del amanecer de un domingo. A veces después de tanto esperar una estrella fugaz y apagar de un soplo seco una vela, el deseo se empeña en no cumplirse. Y entonces nos miramos en el espejo sin encontrar los signos de la victoria. Así nos pasó, creímos que de un golpe todo lo que juntos y juntas habíamos pedido se nos había cumplido, pero resulta que no, o que sí pero no nos hemos dado cuenta.
Nos sorprendió la noche cuando el Comandante nos dijo que va de vuelta a someterse a una operación. Y entonces, doliendo el alma y lo de adentro nos sentimos más solos. Hoy, cuando ya la mañana florea nubes y sombras, se viene la voz del Padre cantor de nuestro pueblo, diciendo una y otra vez que la Patria es el hombre. Y entonces, ¿cómo es que creemos que la esperanza se nos ha ido? La Patria es el hombre repito, es el niño con escuela, es el viejo que aprendió a leer, es la mujer que nace del vientre del mundo y tiene la certeza del futuro. La Patria es el hombre y es el pueblo florido de sueños... este pueblo que tiene nombre de estrellas, que lleva en las alforjas los ecos de tambores y cantos viejos, que tiene en la mirada el crepitar del fuego y en los labios el remanso del agua.
Parimos el futuro y andamos a galope por la América Nuestra. Despertamos al mañana en la voz de este hombre que vive ya para siempre en la historia, forjado a golpe de esperanzas y clamores populares. Él tiene en las manos la vida que nos dio como una bandera de ocho estrellas que surca infinita el tiempo que aún está por venir. Y no está solo, y no estamos solos, estamos juntos y juntas, haciendo verdad la promesa del futuro para nuestros hijos e hijas. Él no se va nunca, porque desde siempre habita en la mirada con que nuestros niños y niñas contemplan el porvenir. Y la mejor promesa y el mejor deseo que hoy podemos pedirle al cielo y a la tierra, al rocío y al vuelo del pájaro, es que su palabra nos atraviese siempre para andar los días que faltan, que su ejemplo de quijote imprescindible nos alumbre, que sus manos sean nuestras manos, que sus pasos sean los nuestros y que el espejo nos devuelva por fin la verdad, el deseo cumplido es que nos demos cuenta que el futuro nos pertenece, que el mañana nos responde en el reflejo y que su rostro es el nuestro, el que tiene el color de la tierra morena y fértil, los cabellos como un mar revuelto, los ojos como el café de la mañana y su voz como la brisa que levanta al sol.
El Comandante no se va, se queda en nuestros andares cotidianos, para encontrarnos cada día dispuestos a ser más y mejores, a no dejarnos arrebatar el futuro. Y por eso nos encontrará juntos, unidos, leales, fuertes, sabios, tiernos, convencidos de la caricia y de la vida que hemos elegido vivir.
Aquí te esperamos Comandante de la esperanza, aquí tu pueblo te acompaña, te siente, te vuela sobre la geografía multicolor de nuestras tierras y en toda la América que te invoca como savia y simiente. Aquí te esperamos para continuar haciendo realidad el futuro.
Viviremos siempre y venceremos...

jueves, 27 de septiembre de 2012

Elegimos nacer al futuro de la mano de la revolución Bolivariana


Elegimos nacer al futuro. Encontrarnos de ojos abiertos ante la alegría de lo nuevo que brota día a día de la palabra honda, inmensa, de Gustavo Pereira cuando nos regaló lo que desde antes nos pertenecía, su poesía enarbolando la Constitución que nos dimos como dignos hijos de Bolívar, del mañana luminoso que viene también de las manos que han sabido sembrarnos de versos como los del Chino Valera Mora. Con él, amanecimos de bala, para fundar la Patria de la esperanza y con Alí nos fuimos cantando voz adentro, campo adentro, ciudad arriba, para reconocernos vivos a pesar de tanta muerte que nos dieron a fuego y hambre.
Con las voces de Amaranta y Solimar nacimos nuevos en los tiempos de la cosecha, asegurando la profecía del compañero presidente Salvador Allende. Nos animamos por fin a transitar las anchas alamedas para contarnos los sueños, para hacerlos realidad y dejarles a nuestros hijos e hijas un país que nos reconoce en todos los colores y cadencias de nuestros idiomas originarios, de nuestras tierras más sabias, de nuestra memoria más ardiente.
Elegimos edificar el futuro, levantarlo bloque a bloque, frisarlo de alegrías, revestirlo de cuerdas y tambores, para bailarlo y sentirlo como a un cuerpo amado. Elegimos, sí, darnos enteros al mañana que germina en cada risa niña con escuela y en cada estrella que nombra nuestra historia.
Y ese futuro está como no, en los versos de Luis Camilo y en la voz clara de Mimina… está también, en las tablas que tienen el tacto de Rengifo y en los trazos de Calzadilla y Reverón. Son tantas y tantas las miradas que nos hacen quienes somos, son tantas y tantas las caricias que nos animan a seguir, que estamos seguros que el futuro es presente, que se anuncia con su canto más nuevo, con su beso más tierno.
Cómo no estar si están a nuestro lado Luis Alberto y Luis Britto, Carmen Bohórquez y Yolanda Delgado, Roberto Hernández y Roberto Malaver, entre tantos nombres infinitos que nos dicen y nos cuentan, nos nombran y nos regalan lo más alto y lo más hondo de los haceres humanos. Ellos, con su arte, nos han demostrado que la poesía no se compra ni se vende, porque no se puede mercantilizar el amor ni los pensares, ni los sueños, ni la vida… ellos nos alumbran el camino y desde antes tantos otros nombres imprescindibles. Sabemos cuál es el futuro que nos llama, cuál es el mañana necesario y no es otro que seguir haciendo nacer la Patria de la mano de la Revolución Bolivariana.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cultores y revolución

Aprendimos que el arte está siempre contra el poder... y no hay duda de que es así. Y lo aprendimos a golpe de silencio, de persecución, exclusión y tantas formas con más o menos sutilezas que pretendieron siempre ponernos de rodillas o a mirar las páginas de sociales de las industrias informativas. Supimos también por las voces de Alí o del Chino Valera Mora, que los artistas se comprometen con lo más hondo y lo más alto del ser humano, quiere decir con lo más y mejor de los hombres y mujeres del mundo entero. Y empiezo diciendo esto, para dejar claro que estoy segura que todas y todos los cultores, intelectuales y artistas que están aquí hoy, están y estamos contra el poder. Eso quiere decir, contra el poder hegemónico, contra el pensamiento único, contra los menos que mucho tienen como diría Galeano, que quieren imponernos cómo mirar, pensar, sentir y expresarnos. Contra el poder también significa que nos oponemos a las opresiones, a las miserias, al hambre, a la falta de escuelas, a las dictaduras y las dictablandas y a la escasez de sensibilidad expresada por cualquier medio o de cualquier forma. Por eso mismo, celebramos que desde hace más de una década un hombre se animó a cantarnos y a soñarnos distintos, y nos permitió abrir estas alamedas para transitar hacia el futuro.
Quién de nosotros pudo imaginarse siquiera que este paisito nuestro sería declarado libre de analfabetismo, que cientos de adultos mayores de todos los rincones del país finalmente tendrían la oportunidad de saber escribir su nombre y leer cada letrero en las calles. Quién de nosotros se hubiera imaginado hace apenas veinte años que el amor circularía por cada rincón de esta Venezuela en las palabras tiernas de Manuela y de Simón, y el Quijote cabalgaría libre por nuestras calles. Y quién podría haber siquiera soñado que la poesía llenaría nuestra geografía con versos del mundo entero, en eso que año a año nos invita a sumarnos a la palabra que diciendo nos cuenta y contándonos nos nombra. Y que se abrirían escuelas de arte, de danza, de teatro, de circo... Finalmente, que el arte dejaría ser un lujo para unos pocos, para convertirse en el disfrute de todos...
Cuánto camino falta aún por andar y cuántos sueños por cumplir... pero en esa tarea andamos, juntos y juntas, mirándonos por fin a la cara y teniendo la hermosa posibilidad de decirnos y reconocernos en nuestras dudas, nuestros errores y nuestras raíces más originarias y más profundas...
Somos esto que nace y crece, y tenemos por delante la tarea impostergable de continuar edificando colectivamente el porvenir. No podemos a esta altura creer que la cultura está ajena a lo lo que ocurre, no podemos pretender vivir aislados, porque somos pueblo, somos gente, somos tierra y fuego creador.
Estamos ahora ante una coyuntura histórica de la que somos protagonistas, porque para hacer cultura, para hacer arte, hay que primero hacer nacer la Patria.
Allí tenemos como propuesta incuestionable los cinco objetivos históricos que nos presentó el candidato de la Patria como proyecto de Gobierno. Cinco ejes estratégicos en los que sin duda los cultores, artistas e intelectuales tenemos aportes que hacer.
Cómo sentirnos distanciados de la defensa, expansión y consolidación de la Independencia Nacional; o como no querer contribuir con la construcción del socialismo bolivariano; trabajar por garantizar la paz en Nuestra América, esa tierra nuestra que soñaron Bolívar y Martí, entre tantos hombres y mujeres imprescindibles; o seguir avanzando en el desarrollo de un mundo multicéntrico y pluricultural que garantice la justicia y la equidad del mundo, y finalmente, cómo no involucrarnos cuando el llamado es a preservar la vida en el planeta para que haya humanidad o como cantaba Alí, para que sea más humana la humanidad.
Bienvenido pues el futuro, que aquí hay canto, barro, arcilla, lienzo, papel, cuerpo, piel, tacto... y compromiso. Aquí hay amor, entrega, esperanza... aquí está el pueblo que canta el viento, que baila versos, que dibuja la vida... aquí estamos para seguir haciendo nacer la Patria, para seguir haciendo realidad todo lo que hemos soñado y lo que aún nos falta por soñar.

martes, 4 de septiembre de 2012

Artistas y creadores venezolanos dicen Patria para que florezca de bondad y belleza permanente


Manifiesto de apoyo a la Misión 7 de octubre


Hay cientos de razones para estar de este lado de la orilla del mundo, en esta esquina iluminada, en esta lucha. Hay razones históricas, económicas, políticas y sobre todo, razones afectivas por las cuales todos nosotros, artistas, creadores e intelectuales alzamos esta bandera y nos abrazamos a ella.
Quiere decir que estamos aquí con la convicción de que debemos estar siempre al lado del pueblo, cabe significar, de nosotros mismos. Al fin de cuentas llevamos en las alforjas los mismos dolores, las mismas heridas, las mismas hambres, las mismas esperanzas y sobre todo los mismos sueños, porque venimos de los mismos campos y ciudades, montañas y mares, silencios y gritos, llantos y risas.
No se puede escribir, hacer poesía ni concebir arte alguno sin sentir en la voz las voces que vienen de lejos y de adentro, si no tenemos las mismas manos y los mismos ojos de los que fueron, de los que son, de los que somos y de los que queremos que sean. No se puede porque no existe el arte librado de la tierra y de la humanidad.
Es cierto también que no es posible el arte sin las sombras de sol tras las nubes y sin la memoria que nos aviva las palabras de colores, sabores y tactos de toda la historia de la que formamos parte, pues si durante centurias fuimos considerados los invisibles, los vencidos de siempre, los silenciados de la historia oficial, ahora somos historia viva que se reencuentra, que se reescribe, que vuelve del pasado para ser presente, irrevocablemente hoy.
No hay burbujas de cristal dónde esconderse: a fin de cuentas no queremos escondernos. Al contrario, queremos florecer y estallar en concierto de utopías realizables para enarbolar todas las manos juntas, todas las voluntades y los sueños. Porque el arte y todo quehacer humano serán siempre una trinchera de lucha, un arma para decir y decirnos, para contar y contarnos, para soñar y soñarnos. La palabra puede ser tierna, puede ser dulce, puede ser grito, pero nunca será inocente. En ella, con ella, construimos el mundo, miramos el mundo, sentimos nuestros pasos sobre la tierra.
En este tiempo que todo lo cambia, en el que el norte es el sur y el sur nuestra conciencia, no podemos menos que sumarnos desde las palabras, desde el arte, a los días que vienen sin pausa. Estamos aquí para decirle presente al presente, para abrazar con la fuerza de todas las voces, de todos los brazos, de todas las ganas, el sueño que hemos sabido hacer nacer, el que ha parido el pueblo de Bolívar, de Miranda, de José Leonardo, de Guaicaipuro, Rengifo, Reverón, Nazoa, el de tantas mujeres y hombres que se sembraron a sangre, corazón y conciencia para alumbrarnos el futuro. Y el futuro es hoy, es este tiempo y esta tierra, es este pueblo que edifica el porvenir en la sabia mirada del pasado, en la simiente de la siembra que florece.
Somos más de veinte millones de ojos conquistando el futuro, más de diez millones de voces y conciencias sumándose irrevocablemente al porvenir.
Este es el tiempo del Pueblo en mayúsculas, somos el pueblo cantor, poeta, artista, creador... y los pueblos ni mueren ni se acallan, son grito primigenio, son canto, tacto, verso, caricia, anhelo prendido en todas las voces nuestras, en todos nosotros que empujamos hacia adelante, que alumbramos el camino del mañana de la mano de los que fueron antes y del que hoy es y será para siempre nuestro Comandante.
Los escritores, artistas e intelectuales que suscriben, reunidos en el Teatro Teresa Carreño de Caracas hoy domingo veintisiete de mayo del año dos mil doce, nos hemos hermanado en el propósito de contribuir con nuestra palabra y nuestro esfuerzo en la refundación de la República, tal como se establece en el Preámbulo de su Constitución aprobada en referéndum por el pueblo venezolano, unidos en la lucha por construir el nuevo orden social de justicia y de derecho que la revolución bolivariana ha iniciado y sostiene bajo la conducción del presidente Hugo Chávez.

Texto redactado por los poetas Daniela Saidman y Gustavo Pereira. Fue leído por el poeta Pereira en el Teatro Teresa Carreño, el 27 de mayo de 2012.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Francisco Massiani, brújula de los cuentos que nos contaron


Recientemente el jurado del Premio Nacional de Cultura anunció que el escritor caraqueño fue seleccionado en la mención literatura por la obra que ha legado a las generaciones por venir.

El amor, la curiosidad, la soledad, el recuerdo, la compañía y a fin de cuentas, la vida, son algunos de los ingredientes de una de las novelas más frescas y que retratan con más honestidad los ires y venires de un grupo de jóvenes.  Y es que la lectura de Piedra de Mar sabe hacer cómplice a los lectores, en ese amasijo de pasiones en los que los personajes harán recordar a más de uno los tiempos del amor adolescente.
El autor del libro publicado en 1968, Francisco Massiani, fue recientemente reconocido con el Premio Nacional de Cultura 2010-2012, en la Mención Literatura. Caraqueño, nacido en 1944, es narrador, cuentista, dibujante, y también un viajero incansable capaz de llenarse la mirada con los colores y sabores de sus ojos por otros paisajes.
Hasta los quince años Massiani viajó a Estados Unidos y Santiago de Chile, cuando cuentan que regresó a Venezuela a estudiar arquitectura, aunque también estudió de niño acordeón. Fue en 1962 cuando comenzó a trabajar como colaborador de la revista Imagen, páginas donde publicó artículos y relatos que apuntaron siempre hacia la pasión a la palabra que contando nos cuenta.
Viajó a París en 1969, ciudad donde cobijó palabras e imágenes que se fueron sumando a su gran inventario de historias. Un año después, en 1970 publicó Las Primeras hojas de la noche, su primer libro de cuentos. En 1974 fue galardonado con el Premio Literario Pro-Venezuela, mientras que al año siguiente El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes apareció para deleite de los lectores de hoy.
Los mandamientos de Misterdoc Fonegal, su segunda novela, apareció en 1976. Precisamente desde ese año y hasta una década después, residió entre Madrid y París, sin dejar de visitar a su país natal. Diez años después recibió el Premio Municipal de Prosa con su libro de relatos Florencio y los pajaritos de Angelina, su mujer, y en 1999 publicó Con agua en la piel, su tercer libro de cuentos.
En el 2005 recibió el Primer Premio Anual de la Fundación de la Cultura Urbana, y un año después publicó su primer libro de poemas, Antología.

De su obra y sus versos
La obra literaria de Massiani tiene una importante influencia en los narradores de estos tiempos y estas tierras, y sin duda alguna es uno de los escritores venezolanos más sobresalientes. Sus textos están signados por un lenguaje claro, transparente, algunos críticos literarios aseguran que hasta gestual, que da testimonio de los haceres y sentires de los jóvenes de su generación.
En su poesía, Massiani deja de manifiesto los dolores hondos del amor. La soledad como un signo de las derrotas, pero también como constatación de la vida que nace y brota en cada herida. Por eso dice, “Me gustaría tenerte aquí a mi lado / porque esta insoportable soledad / esta inútil soledad para nadie / me ha tocado con un guante helado la frente / y me ha dejado de pie a la ausencia / y en ella tus ojos / se han perdido como si nunca hubieran mirado”.
En el prólogo del libro Antología, escribió Rodrigo Blanco Calderón, en noviembre de 2005, “Es poco lo que yo pueda decir sobre los poemas de Pancho Massiani. Éstos hablan por sí mismos, erizan la piel y ablandan el corazón. Nos recuerdan o nos confirman que hemos estado vivos, o que el agún momento, y esta es la promesa tierna que guardan sus versos, lo estaremos”.
Y es que los días son una sucesión amalgamada de sueños y de los ícaros del alma con las alas rotas. La vida, toda ella, se puebla de fantasmas, de melancolías que colman la página en blanco. “Tristeza coja, / adelantada a unos pasos de mí. / Tristeza que busca la mesa más arrinconada del café / aparta la silla como para una vieja amante / y se sienta y acoda la cabeza en el ángulo más solo. / Tristeza perruna melancolía. / Tristeza de todos los días a las seis de la tarde / de todas las horas los domingos”.
No hay pues, mejor homenaje a la vida hecha palabra y viceversa, que el reconocimiento que el jurado del Premio Nacional de Cultura, en la mención literatura, realizó a Francisco Massiani, “cuyo trabajo ha sido de importante influencia en generaciones de escritores y lectores, uno de los más grandes narradores de nuestro país quien a partir de 1968 que se publica su primera obra Piedra de Mar nos cautiva a través su forma de narrar y plasmar la cotidianidad de la vida en nuestra capital”.


Ya no sería lo mismo (fragmento)
Por Francisco Massiani

El hombre pareció sentirse por primera vez confiado a la mujer y por primera vez pareció mirarla y no hablarle por responderle o por hacerla sentir que la recordaba. Ahora el hombre la miró a los ojos y entusiasmado le respondió que un gol era adivinar a una mujer en una multitud, adivinarla como una vieja amante sin haberla conocido todavía, saber que ya la amabas sin haberle preguntado el nombre ni nada. O era más, depende, o no era nada, como el último gol de un equipo que fuera derrotado a pesar del último gol, del gran esfuerzo, derrotado injustamente por el árbitro o porque simplemente lo derrotaron porque la pelota se empeñó en pegar en el travesaño como a veces las palabras se empeñan en traicionar el buen deseo de llegar a esa mujer que adivinas en una fiesta, o cuando algún maricón que nunca falta se encarga de calumniarte por envidia antes de que tú entres en la mujer y ella te reciba con el agradecimiento viejo y maduro de haberte esperado toda una vida.
(Cuento perteneciente a El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes, publicado por Monte Ávila Editores, en 1975)

Waldo Leyva desanduvo versos para regalarnos la poesía

Imagen tomada de Círculo de Poesía

Algunos de sus poemas son canciones que en la voz del trovador cubano Augusto Blanca son versos para la esperanza y el amor en todas sus dimensiones.






“Estoy atado al mástil / porque necesito, para salvar al mundo, / que canten las sirenas”, declara en tono mayor el cubano Waldo Leyva, poeta sobre el que recayó la cuarta edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora.
El jurado, compuesto por los escritores, Josu Landa Goyogana de México, Raúl Betancourt de Cuba y Gustavo Pereira de Venezuela afirmaron en el veredicto que la obra, Cuando el Cristal no reproduce el rostro, es una celebración a la vida, un continuo donde la palabra hecha verso, recorre las humanas pasiones.
Entre otros libros ha publicado De la ciudad y sus héroes (Premio de poesía, Editorial Arte y Literatura, Cuba, 1976); Desde el este de Angola (Angola, 1976); Con mucha piel de gente (Ediciones Unión, Cuba, 1982); El rasguño en la piedra (Ediciones Unión, 1995); Otro día del mundo (Ediciones Ávila, Cuba, 2004); Ocultas claves para la memoria (Ediciones Fósforo, México, 2005); Agradezco la noche (Ediciones Cálamus, México, 2005); Remoto adagio (Ediciones Unión, La Habana, 2008); Asonancia del tiempo (Ediciones Vandalia, España, 2009) y Los signos del comienzo (Monte Ávila Editores, Venezuela, 2009), entre otros libros de poesía, teatro y ensayo.
Waldo Leyva (16 de mayo de 1943, Remates de Ariosa, Remedios, Cuba) se graduó en actuación y dirección teatral. Fue director y fundador del teatro universitario de la Universidad de Oriente de Cuba y ejerció como actor en el cine y en diversas puestas en escena. Además se dedicó a la docencia universitaria como profesor de Estética y de Literatura Cubana e Hispanoamericana, y ejerció el periodismo como fundador y director de revistas culturales, como Del Caribe y Letras Cubanas.

De sus versos
No es difícil reconocer a ciertos poetas. Al leerlos, aunque sea por primera vez, sus versos estallan ante los ojos y los hombros, las manos y la vida, como pronósticos y urgencias. Así, el poeta se convierte en compañero de viaje, en camarada de los amores buenos y las soledades más solas. “El camino se agota si no parto. / Al fondo, / donde no empieza nada, donde nada termina, / sigo de pie esperando”.
El hombre aguarda. Está solo, con todo el silencio del mundo contenido en sus pasos. Solo. Como cuando se enciende la tarde y apenas se escucha el viejo rumor del día que muere. Solo. Con la certeza del adiós entre los labios.
“Cuando todo resulte, sólo quiero / que alguien recuerde que al fuego puse / mi corazón,el único que tuve, / que yo también fui “hombre de mi tiempo”, / que dudé, que confié, que tuve miedo / y defendí mi sueño cuanto pude”, dice Waldo Leyva en Asonancia del tiempo.
El amor aparece entre los desnudos, entre las horas de ahora y siempre y todavía. Todo en su poesía lo nombra, como estandarte, como cuerpo, como naufragio y como vuelo. El amor en todas sus dimensiones, en todo lo humano que nos habita. “Las calles serán las mismas para entonces, / los flamboyanes de efe y trece seguirán floreciendo, / muchos amigos no estarán / y el tiempo habrá pasado por la historia de la casa, / de la ciudad, de mi país, del mundo. / Quiero que el veintiuno de agosto, al despertar, / prepares la piel / el corazón / las ganas de vivir”.
Ese es Waldo Leyva, el poeta cubano, el que desanduvo versos para regalarnos la poesía.



Sobre el premio

La obra del cubano Waldo Leyva, Cuando el Cristal no reproduce el rostro, fue escogida como ganadora entre 156 obras provenientes de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. En esta edición destaca la participación de poetas mujeres, más de 30 escritoras ofrecieron sus versos.
Es importante señalar, que el Premio tiene como propósito reconocer la creación poética actual, fortalecer vínculos culturales en el escenario internacional y rendir homenaje a la memoria del poeta venezolano Víctor Valera Mora. Y será entregado al ganador en un acto que se realizará en Caracas, el 21 de octubre de 2012, fecha conmemorativa del nacimiento del poeta.



Nadie de Waldo Leyva

He oído a las sirenas cantándose una a otra.
No creo que canten por mí.
                                               T.S. Eliot

Navego atado al mástil,
no porque haya islas esperándome,
ni magas,
ni monstruos solitarios.
Estoy atado al mástil
porque necesito, para salvar al mundo,
         que canten las sirenas.

miércoles, 11 de julio de 2012

Tomás Borge, los poemas como fusiles


** El comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional enarboló palabras y versos, para cantarle a la tierra libre de Nicaragua.

Gabriela, la incansable poeta chilena, llamaba a los hombres que luchaban junto a Augusto César Sandino, por la libertad de Nicaragua, el “pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”. Lo decía con admiración, con afecto y tal vez con una pizca de picardía... Precisamente en esos años nació otro de los poetas, que integraron aunque  tiempo después ese batallón de quijotes que llevó el nombre de Sandino entre banderas rojinegras.
Tomás Borge Martínez, enarboló palabras y versos, para cantarle a la tierra libre de Nicaragua. Él nació en Matagalpa el 13 de agosto de 1930 y falleció el 30 de abril de 2012, en Managua, era el último de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional que continuaba con vida al lado de su pueblo, y ahora se suma a los imprescindibles que sueñan para siempre en los recuerdos de sus gentes.

Resistencia y revolución
Desde muy  joven se sumó a la lucha revolucionaria y antiimperialista. Realizó estudios en la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, durante los años en los que su país era gobernado por el dictador Anastasio Somoza, que en septiembre de 1956 murió en un atentado a manos del joven poeta opositor Rigoberto López Pérez. A Somoza le sucedió en la presidencia (1956 a 1963) su hijo mayor, Luis Somoza Debayle.
Junto a otros jóvenes, Tomás Borge participó en esta lucha, y fue detenido tras la represión que fue desatada después del atentado y la muerte de quien fundó la llamada “dinastía sangrienta”. Encarcelado y condenado a nueve años de prisión, permaneció tres años en  presidio. Se exilió luego en Honduras y desde allí se trasladó a El Salvador y a Costa Rica.
De vuelta a su patria, junto a Carlos Fonseca Amador, Santos López, Germán Pomares Ordóñez, Silvio Mayorga, Francisco Buitrago, Jorge Navarro y José Benito Escobar, fundó en 1961, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), organización política que agrupó a todas las fuerzas que luchaban contra la dictadura.
El movimiento de liberación que empezó con un puñado de jóvenes, una década después ya contaba con el apoyo de las bases campesinas y estudiantiles, fue así que el FSLN se convirtió pronto en el principal baluarte contra la dictadura somozista.
Tomás Borge participó a lo largo de los años de resistencia en diferentes acciones armadas. En 1967 tomó frente en la gesta de cerro Pancasán, en las montañas de Matagalpa, que aunque constituyó un fracaso militar se transformó en una importante victoria política, gracias a que hizo tomar conciencia al pueblo que la lucha armada era la única forma posible para conquistar la libertad y construir una auténtica y legítima democracia.
El 19 de julio de 1979 fue derrotado finalmente el régimen de la dinastía de Somoza. Y Tomás Borge fue uno de los nueve Comandantes de la triunfante Revolución. Durante los diez años del gobierno revolucionario sandinista, Tomás Borge se desempeñó como Ministro del Interior.
A lo largo de su vida Tomás Borge mantuvo siempre su coherencia ideológica y el compromiso de lucha. “Me siento orgulloso de seguir siendo sandinista, de seguir siendo fiel a la bandera rojinegra de nuestro partido, de seguir siendo fiel a nuestra organización revolucionaria; y morir orgulloso de tener la frente levantada, y no haber sido desleal con mis principios, ni desleal con mis amigos ni con mis compañeros, ni con mi bandera, ni con mis gritos de combate”, dijo en el 2010, durante una entrevista.

Revolucionario y poeta
Pero revolucionario como vivió también fue poeta y ensayista. Los que lo conocieron cuentan que cada vez que se paraba sobre un escenario para defender su revolución, las palabras le fluían colmadas de emocionalidad contagiosa y siempreviva.
En 1989 fue galardonado con el Premio Casa de las Américas por su obra “La paciente impaciencia”, un libro testimonial que tal vez sea la reivindicación del valor histórico de una generación durante un proceso histórico específico, se trata del recuento de los años de cárcel del comandante Borge, de la gestación de las primeras células guerrilleras en Nicaragua, de la lucha en la montaña y del recuerdo en fin, de aquellos primeros guerrilleros, de los primeros fundadores.
Un año después publicó La ceremonia esperada, cuyas páginas son un pronunciamiento poético en favor de los seres humanos que construyen con pasión y entrega un mundo posible. Y en 1992 salió editado Un grano de maíz, una entrevista que le fue concedida por Fidel Castro.
Sus versos serán siempre una luz encendida para los amores buenos y los futuros necesarios. Tal vez por eso dijo una vez que “los poetas deben empuñar sus poemas como si fueran fusiles y los fusiles como si fueran poemas”. Y aunque la revolución fue el tiempo de su vida, también hubo espacio para la ternura, para el amoroso presagio de la vida que exige dos para prolongarse en los días.
“Recomiendo tus labios / la perfecta ortografía de tus pecas. / Recomiendo tu pelo / la luz redonda de tus rodillas. / Recomiendo tus manos / la aritmética simple de tus pechos. / Recomiendo tus suspiros/ el azúcar quemado de tus ojos. / Recomiendo tu sonrisa / el fósforo de tu silencio. / Recomiendo tu paz / el sabor inevitable / tu extensa cercanía”.
En esos y todos sus versos, en todas sus luchas y en su ejemplo, vivirá para siempre Tomás Borge, el comandante poeta de la revolución sandinista.



El escritor y la revolución

Por Tomás Borge (durante los años 1984 y 1985, en dos entrevistas expuso su posición sobre la literatura y la revolución”)

“El papel del escritor dentro de la revolución, en primer lugar es escribir bien. Y en segundo lugar, escribir para el pueblo. Y en tercer lugar, recoger la enorme riqueza de la lucha popular, del heroísmo del pueblo, de sus sentimientos, de sus cosas cotidianas, del amor de todos los días, de manos que se encuentran, de ojos que se persiguen, de las expectativas cotidianas que surgen entre los seres humanos, de la realidad de todas las horas....
Creo sinceramente que no se puede crear nada más que en verde, o para decirlo de otro modo, no se puede crear nada más que en rojo... No se puede ni se debe marginar la creación artística de la lucha de clases, pero es un crimen ponerlo al servicio de los comerciantes y de los burócratas...”.



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