lunes, 26 de mayo de 2014

Angostura del Orinoco, la viajera

** Ciudad Bolívar fue fundada en varias ocasiones, finalmente trasladada a su sitio actual el 22 de mayo de 1764, bajo el nombre de Santo Tomás de la Nueva Guayana de la Angostura del Orinoco.







Será por su vocación de estar asentada en las orillas del río Orinoco que tomó de él su carácter de andariega, será por eso que toda su fuerza anida en las calles, como sumando aguas y creciendo al calor del paso del tiempo.

Fundada y refundada, la ciudad tiene la voz de todos los misterios, los de antes y los que se han ido incorporando en el asombro de quedarse por fin quieta, aunque nadie sabe por cuánto tiempo.

Cuentan que la primera fundación de Ciudad Bolívar fue el 21 de diciembre de 1595 por Antonio de Berrío y su emplazamiento original se encontraba cerca de la desembocadura del río Caroní en el Orinoco, ubicación que la ponía en indefensa posición ante el ataque de piratas y corsarios que navegaban aquellas aguas. Por esos años llevaba el nombre de Santo Tomás de Guayana, pero fue finalmente trasladada a su sitio actual el 22 de mayo de 1764, bajo el nombre de Santo Tomás de la Nueva Guayana de la Angostura del Orinoco, tanto nombre para tan poca gente, por lo menos cuando eso pasó. Finalmente sería renombrada en junio de 1846, con el nombre que conocemos, como una manera de rendirle tributo a quien desde una de las casas que hoy es emblema del paso de la historia, pronunció aquel discurso que sigue resonando en toda Venezuela. Y es que Ciudad Bolívar, fue sede del Congreso de Angostura donde aquel gigante de la América mayúscula, dirigió a los diputados asistentes una de sus más brillantes piezas políticas, una que marcó para siempre la historia del país.

Pero Angostura no estaba sola. El pueblo caribe, pueblo originario de estas tierras, era el morador y dueño de estos parajes en los que el río tiende su magia. Con ellos habitaba Amalivaca, el creador de la tierra y del Orinoco. Y más allá, apenas un poco, el mito de El Dorado se extendía entre éste y el Amazonas, tal vez por eso los conquistadores apuraron sus pasos para llegar sin saber que nunca más volverían.



La piedra del medio

La piedra del medio, es monumento natural, que identifica a la ciudad y ha quedado estampado como emblema en el escudo del Estado al culminar la Guerra Federal en 1864.

El naturalista Alexander von Humboldt la llamó el Orinocómetro porque gracias a las marcas del agua en ella, los antiguos pobladores sabían cuánto había crecido su caudal. Pero esta piedra inmensa en medio del río, justo donde la vista alcanza, es además parte del imaginario popular de esta región del país y hoy hasta sin querer cuando propios y extraños transitan por el paseo Orinoco se detienen a mirarla, sobre todo si es tiempo de sapoaras y el bullicio del ir y venir de las redes regalan el paisaje asombroso de la naturaleza y el hombre.

Cuentan que debajo de ella, de la piedra, vive una serpiente de siete cabezas que es dueña y causante de los flujos y reflujos de las aguas y sus largas extremidades reposan debajo de la ciudad. La existencia del animal mítico explica la desaparición de curiaras, nadadores, pescadores, y hasta de una chalana que con el nombre de “La Múcura” se hundió el martes de carnaval de 1952, repleta de vehículos. De ella y su pesada carga nunca más se supo, pero La piedra del medio, en el medio del Orinoco, sigue siendo testigo de los días que pasan y se enredan en el porvenir.



De la ciudad y sus gentes

Con más o menos suerte, la ciudad histórica, ha sido recordada y abandonada por sus gobernantes. Hoy luce remozada, en especial su cuadrilátero histórico que es patrimonio de los bolivarenses y de Venezuela toda, porque allí pasó Bolívar, porque hay un tiempo de vida de la Nación que se fundó justamente en esas calles.

Algunos de los habitantes del cuadrilátero histórico, conformado por la Plaza Bolívar, la Catedral, la casa del Congreso de Angostura y las calles adyacentes, aseguran escuchar en noches despejadas y silenciosas las cadenas que arrastraba el general Piar y los disparos que dieron contra su cuerpo, cuando cayó fusilado en la pared lateral que mira la estatua impasible de El Libertador, que en aquellos tiempos aun no se recortaba contra el cielo.

Si decide transitar las calles empinadas de Ciudad Bolívar, seguro los moradores de esas casas coloniales le contarán historias de fantasmas que sobrevivieron los dos siglos y medio que llevan diciendo el pasado. Las historias de amores no correspondidos, los rumores de la guerra, los enfermos y sus heridas, se quedaron también prendidas en las paredes de esas casas y como suele suceder, quedaron inmóviles para narrar el tiempo que fue.

Algunos de los monumentos declarados históricos que se pueden visitar son la Casa del Correo del Orinoco, la Nº28 en la calle Amor Patrio, la Casa Parroquial, la de los Gobernadores, la casa natal del general Tomás de Heres, la Casa de la Cultura Carlos Raúl Villanueva, la prisión de Piar, la de las Doce ventanas, la Lauro, la antigua cárcel y la San Isidro. Además tienen valor patrimonial las casas comerciales de tipología antillana en el Paseo Orinoco, el antiguo Hospital de la Cruz, la casa natal de Jesús Soto y el Palacio Legislativo. Para ahondar en la cultura de esta ciudad no se puede dejar de visitar el Mercado La Carioca, el sector El Zanjón, el Museo Jesús Soto, el Cementerio Centurión, el Jardín Botánico y se anima a montarse en una curiara llegar hasta la Piedra del Medio.

Pero las ciudades están hechas fundamentalmente por la gente. Ciudad Bolívar es una amalgama de pasos y de abrazos. De los antiguos caribes, dueños originarios de esos escenarios, la ciudad heredó tal vez la fiesta de la pesca, y la voz honda con que se nombra y se reverencia al Orinoco. De los colonizadores quedaron las casas y el rumor de los viejos esclavos, y el gusto por las altas paredes y los zaguanes en penumbra propicios para las conversas.

Pero nombrar a Ciudad Bolívar, es cantar bajito, mirando el transcurrir de las aguas. Viajera del río, ese vals de Manuel Yánez que Serenata Guayanesa nos regaló a todos, sigue mirando pasar la flor que perfuma el río. Y está como no Antonio Lauro, el gran compositor de piezas para guitarra clásica como Natalia y Angostura. De esta tierra es también Jesús Soto, el gran maestro del arte cinético.

Y entre tantos otros poetas, Luz Machado y Guillermina Rodríguez Lezama siguen, aunque ya no estén, alumbrando con versos la vida que se reclama y se funde en los saltos de las toninas que habitan el río y en las noches de estrellas.

Ciudad Bolívar, la otrora Angostura, cumple doscientos cincuenta años, pero sigue tan joven que aun siempre es un buen motivo para volver y dejarse conmover por la historia que cuentan sus calles a quien quiera escuchar.





Miro las puertas de la ciudad desde las nubes

Por Luz Machado


Quien le ha visto lamer ávidamente la tierra y apoderarse de los hombres y derrumbar sus casas, silenciosamente, puede entender el secreto del Paraíso para la gran aventura de concebir la Humanidad. Porque la Ciudad junto al Río no es más que una mujer. Y de esta conjugación de la Ciudad y el Río, nace el símbolo fecundo de la tierra guayanesa en un presente que no acaba de pasar, porque cada día tiene un nuevo don que ofrecer y un distinta ara en el oficio de su aventura y de su descubrimiento.

(Publicado originalmente en El Bolivarense, en mayo de 1964)

lunes, 5 de mayo de 2014

Chávez comunicador


Entre otros medios impresos, el líder bolivariano creó Todosadentro como una herramienta para la difusión de los valores y manifestaciones culturales del Pueblo venezolano.




Volvimos a tener voz. Después de años de silencio todo empezó a llenarse de palabras. Pero esta vez, las palabras sabían de roces, esperanzas, encuentros y sueños. Tenían la dimensión exacta del futuro y la memoria viva. Cuando aprendimos a decir Pueblo supimos que éramos para siempre fuerza indetenible y cuando gritamos Patria por primera vez entendimos que se trataba de la construcción colectiva del país de todos y de la casa nuestra. Así nos sorprendió el futuro a la vuelta de la página, con todas las palabras para decirnos el presente y hacer realidad el abrazo que asegure el porvenir. Y eso fue precisamente lo que nos enseñó Chávez.

Cuando aquel joven militar se paró delante de las cámaras de televisión, una madrugada de 1992, a asumir la responsabilidad de la intentona militar, y a confirmar que solo por ahora no se habían cumplido los objetivos, lo que realmente quiso decir es que las palabras servían para edificar el futuro y trazar la hoja de ruta que permitiera hacer realidad la utopía. Un poco por eso, propuso la redacción de una nueva carta magna. Y también tal vez sea una de las razones por las cuales la Constitución que por primera vez aprobó la mayoría del Pueblo, tiene como preámbulo la voz de un poeta. Porque Chávez, invicto en todas las batallas, entendió pronto que las palabras no son inocentes y para hacer una revolución hacen falta muchas ideas y muchos versos.

Hugo Chávez es sin duda uno de los más brillantes comunicadores que ha tenido Venezuela y buena parte del mundo. Él es el gran fabulador de la América posible, la que antes habían soñado Miranda y Bolívar, Martí, Mariátegui y el Che, entre tantos nombres imprescindibles de estas tierras y de nuestras gentes.



De la televisión al tuiter

Largas horas en radio y televisión demostraron que Chávez era un político de alto vuelo. Sus discursos tuvieron permanentemente el matiz de quien sabiéndose escuchado no perdería la oportunidad no sólo de esgrimir argumentos sino de poner el acento en el carácter pedagógico de la comunicación.

En la entrevista de años que Ignacio Ramonet le realizó al Comandante Chávez y que en Venezuela publicó la Editorial Hermanos Vadell con el título de Mi Primera vida, ya en la primera pregunta quien fue el Presidente venezolano más controversial y más amado del país, se remitió a la lectura. Y es que para Chávez los libros permitían no sólo la formación intelectual sino y sobre todo, el diálogo del lector con su tiempo y las infinitas aristas para abordar la realidad.

Con él se inauguró un tiempo nuevo. La información le dio paso a una comunicación abierta y directa con la gente. Chávez interpelaba durante sus encuentros con medios, pero sobre todo se dejaba interpelar por el pueblo. De allí que salió por primera vez al aire  “Aló, Presidente”, en Radio Nacional de Venezuela, el 23 de mayo de 1999. Un programa que pronto marcó la agenda política del país, por lo que pasó de radio a televisión en agosto del 2000.

Quince años demostraron lo importante que es la batalla comunicacional en todos los frentes. Al recibir el Premio Rodolfo Walsh, en Mar del Plata, Argentina, en marzo de 2011, el líder de la Revolución Bolivariana, subrayó que “este reconocimiento nos es para mí sino para el pueblo de Venezuela, el pueblo de Simón Bolívar, a los pueblos que luchan contra el colonialismo cultural y económico, contra la dominación. Contra la hegemonía imperialista, neoliberal y capitalista”. De allí se desprende lo que para Chávez significaba la comunicación, una de las herramientas para la liberación de los Pueblos.

Por este motivo, impulsó por un lado el fortalecimiento de todo el sistema de editoriales del Estado, la Biblioteca Ayacucho volvió a brillar y a ser  punto de referencia del pensamiento nuestroamericano, así como Monte Ávila Editores y las publicaciones de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, abrieron sus brazos a numerosos escritores del país, y la creación de la editorial El Perro y La Rana que acogió a centenares de voces nuevas que emergían desde cada uno de los estados. Y en segundo lugar, redimió la voz libertaria de Simón Bolívar con la creación en el 2009 del Correo del Orinoco, un periódico que tuvo y tiene la tarea ser portavoz desde la crítica y la profundidad, de los logros, aciertos y tropiezos del proceso de transformación.

Pero la comunicación en Chávez trascendió los medios impresos y entonces, decidió reimpulsar el canal de televisión del Estado que ahora cuenta con equipos tecnológicamente adecuados a los tiempos que corren. Telesur y la Radio del Sur son invenciones del Chávez comunicador. Dos espacios que son una rendija abierta a las voces diversas, originarias y populares de Nuestra América.

Después del Golpe de Estado de 2002 surgieron en Venezuela decenas de emisoras comunitarias, porque no sólo Chávez entendió que la comunicación en tiempos de revolución es una trinchera de lucha, sino que lo comprendió a cabalidad el pueblo que se organizó para gritar a los cuatros vientos con la voz que ya nunca más podrá ser silenciada.

No hubo medio en que la voz de Chávez no apareciera para convocarnos a ser mejores. Creó canales de televisión como Tves y Vive, le abrió espacio a la televisión digital abierta, conectó a miles de venezolanos con las nuevas tecnologías de la información gracias a la puesta en órbita del Satélite Simón Bolívar, entregó millones de computadoras a niños y niñas de las escuelas públicas, todo con el objetivo de abrir espacios de encuentro y de permitir la libre circulación del pensamiento. Hasta en tuiter, una de las más conocidas de las redes sociales, Chávez supo encender el debate y los venezolanos se zambulleron a encontrarse con él y a señalarle las debilidades del proceso cuando hizo falta.

Chávez es el gran comunicador, el amoroso quijote que palabra en voz supo decirnos de dónde veníamos para que juntos hiciéramos nacer el futuro. Su imagen y su palabra cierta, su hechura humana, se queda en cada venezolano que mirándolo supo reconocer el tiempo que aún está por venir.







Galardón Extraordinario a Chávez como comunicador


“Este año 2013, por unanimidad, el jurado decidió entregar un galardón Extraordinario del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2013 al Comandante Hugo Chávez Frías, quien fue creador e impulsor de medios públicos y populares, y le devolvió la palabra y el protagonismo al pueblo venezolano e hizo suya la causa de los oprimidos del mundo, especialmente de Latinoamérica y el Caribe. Además, el Comandante Chávez en su rol de comunicador social, de gladiador invicto en su batalla contra la mentira y la manipulación mediática, no solo contribuyó al rescate de nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestra cultura, sino que luchó sin descanso y sin tregua, para que hoy los venezolanos y venezolanas podamos enarbolar con orgullo ante el mundo que tenemos patria como lo soñaron nuestros libertador, con Simón Bolívar a la cabeza”.

Fragmento del veredicto del jurado del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2013









Terrorismo mediático

“El terrorismo que ejercen algunos medios de comunicación es uno de los más grandes problemas que enfrenta la humanidad. Hay una gran maquinaria mundial, que utiliza medios muy poderosos para confundir, manipular, engañar y tratar que la hegemonía del capitalismo continúe su perversa dominación sobre los pueblos del mundo. Es uno de los más grandes problemas que enfrenta la humanidad”.



Hugo Chávez
(Fragmento del discurso en acto de graduación de Técnicos Superiores Universitarios de la Universidad Bolivariana de Venezuela, el 29 de marzo de 2008).



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