jueves, 27 de septiembre de 2012

Elegimos nacer al futuro de la mano de la revolución Bolivariana


Elegimos nacer al futuro. Encontrarnos de ojos abiertos ante la alegría de lo nuevo que brota día a día de la palabra honda, inmensa, de Gustavo Pereira cuando nos regaló lo que desde antes nos pertenecía, su poesía enarbolando la Constitución que nos dimos como dignos hijos de Bolívar, del mañana luminoso que viene también de las manos que han sabido sembrarnos de versos como los del Chino Valera Mora. Con él, amanecimos de bala, para fundar la Patria de la esperanza y con Alí nos fuimos cantando voz adentro, campo adentro, ciudad arriba, para reconocernos vivos a pesar de tanta muerte que nos dieron a fuego y hambre.
Con las voces de Amaranta y Solimar nacimos nuevos en los tiempos de la cosecha, asegurando la profecía del compañero presidente Salvador Allende. Nos animamos por fin a transitar las anchas alamedas para contarnos los sueños, para hacerlos realidad y dejarles a nuestros hijos e hijas un país que nos reconoce en todos los colores y cadencias de nuestros idiomas originarios, de nuestras tierras más sabias, de nuestra memoria más ardiente.
Elegimos edificar el futuro, levantarlo bloque a bloque, frisarlo de alegrías, revestirlo de cuerdas y tambores, para bailarlo y sentirlo como a un cuerpo amado. Elegimos, sí, darnos enteros al mañana que germina en cada risa niña con escuela y en cada estrella que nombra nuestra historia.
Y ese futuro está como no, en los versos de Luis Camilo y en la voz clara de Mimina… está también, en las tablas que tienen el tacto de Rengifo y en los trazos de Calzadilla y Reverón. Son tantas y tantas las miradas que nos hacen quienes somos, son tantas y tantas las caricias que nos animan a seguir, que estamos seguros que el futuro es presente, que se anuncia con su canto más nuevo, con su beso más tierno.
Cómo no estar si están a nuestro lado Luis Alberto y Luis Britto, Carmen Bohórquez y Yolanda Delgado, Roberto Hernández y Roberto Malaver, entre tantos nombres infinitos que nos dicen y nos cuentan, nos nombran y nos regalan lo más alto y lo más hondo de los haceres humanos. Ellos, con su arte, nos han demostrado que la poesía no se compra ni se vende, porque no se puede mercantilizar el amor ni los pensares, ni los sueños, ni la vida… ellos nos alumbran el camino y desde antes tantos otros nombres imprescindibles. Sabemos cuál es el futuro que nos llama, cuál es el mañana necesario y no es otro que seguir haciendo nacer la Patria de la mano de la Revolución Bolivariana.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cultores y revolución

Aprendimos que el arte está siempre contra el poder... y no hay duda de que es así. Y lo aprendimos a golpe de silencio, de persecución, exclusión y tantas formas con más o menos sutilezas que pretendieron siempre ponernos de rodillas o a mirar las páginas de sociales de las industrias informativas. Supimos también por las voces de Alí o del Chino Valera Mora, que los artistas se comprometen con lo más hondo y lo más alto del ser humano, quiere decir con lo más y mejor de los hombres y mujeres del mundo entero. Y empiezo diciendo esto, para dejar claro que estoy segura que todas y todos los cultores, intelectuales y artistas que están aquí hoy, están y estamos contra el poder. Eso quiere decir, contra el poder hegemónico, contra el pensamiento único, contra los menos que mucho tienen como diría Galeano, que quieren imponernos cómo mirar, pensar, sentir y expresarnos. Contra el poder también significa que nos oponemos a las opresiones, a las miserias, al hambre, a la falta de escuelas, a las dictaduras y las dictablandas y a la escasez de sensibilidad expresada por cualquier medio o de cualquier forma. Por eso mismo, celebramos que desde hace más de una década un hombre se animó a cantarnos y a soñarnos distintos, y nos permitió abrir estas alamedas para transitar hacia el futuro.
Quién de nosotros pudo imaginarse siquiera que este paisito nuestro sería declarado libre de analfabetismo, que cientos de adultos mayores de todos los rincones del país finalmente tendrían la oportunidad de saber escribir su nombre y leer cada letrero en las calles. Quién de nosotros se hubiera imaginado hace apenas veinte años que el amor circularía por cada rincón de esta Venezuela en las palabras tiernas de Manuela y de Simón, y el Quijote cabalgaría libre por nuestras calles. Y quién podría haber siquiera soñado que la poesía llenaría nuestra geografía con versos del mundo entero, en eso que año a año nos invita a sumarnos a la palabra que diciendo nos cuenta y contándonos nos nombra. Y que se abrirían escuelas de arte, de danza, de teatro, de circo... Finalmente, que el arte dejaría ser un lujo para unos pocos, para convertirse en el disfrute de todos...
Cuánto camino falta aún por andar y cuántos sueños por cumplir... pero en esa tarea andamos, juntos y juntas, mirándonos por fin a la cara y teniendo la hermosa posibilidad de decirnos y reconocernos en nuestras dudas, nuestros errores y nuestras raíces más originarias y más profundas...
Somos esto que nace y crece, y tenemos por delante la tarea impostergable de continuar edificando colectivamente el porvenir. No podemos a esta altura creer que la cultura está ajena a lo lo que ocurre, no podemos pretender vivir aislados, porque somos pueblo, somos gente, somos tierra y fuego creador.
Estamos ahora ante una coyuntura histórica de la que somos protagonistas, porque para hacer cultura, para hacer arte, hay que primero hacer nacer la Patria.
Allí tenemos como propuesta incuestionable los cinco objetivos históricos que nos presentó el candidato de la Patria como proyecto de Gobierno. Cinco ejes estratégicos en los que sin duda los cultores, artistas e intelectuales tenemos aportes que hacer.
Cómo sentirnos distanciados de la defensa, expansión y consolidación de la Independencia Nacional; o como no querer contribuir con la construcción del socialismo bolivariano; trabajar por garantizar la paz en Nuestra América, esa tierra nuestra que soñaron Bolívar y Martí, entre tantos hombres y mujeres imprescindibles; o seguir avanzando en el desarrollo de un mundo multicéntrico y pluricultural que garantice la justicia y la equidad del mundo, y finalmente, cómo no involucrarnos cuando el llamado es a preservar la vida en el planeta para que haya humanidad o como cantaba Alí, para que sea más humana la humanidad.
Bienvenido pues el futuro, que aquí hay canto, barro, arcilla, lienzo, papel, cuerpo, piel, tacto... y compromiso. Aquí hay amor, entrega, esperanza... aquí está el pueblo que canta el viento, que baila versos, que dibuja la vida... aquí estamos para seguir haciendo nacer la Patria, para seguir haciendo realidad todo lo que hemos soñado y lo que aún nos falta por soñar.

martes, 4 de septiembre de 2012

Artistas y creadores venezolanos dicen Patria para que florezca de bondad y belleza permanente


Manifiesto de apoyo a la Misión 7 de octubre


Hay cientos de razones para estar de este lado de la orilla del mundo, en esta esquina iluminada, en esta lucha. Hay razones históricas, económicas, políticas y sobre todo, razones afectivas por las cuales todos nosotros, artistas, creadores e intelectuales alzamos esta bandera y nos abrazamos a ella.
Quiere decir que estamos aquí con la convicción de que debemos estar siempre al lado del pueblo, cabe significar, de nosotros mismos. Al fin de cuentas llevamos en las alforjas los mismos dolores, las mismas heridas, las mismas hambres, las mismas esperanzas y sobre todo los mismos sueños, porque venimos de los mismos campos y ciudades, montañas y mares, silencios y gritos, llantos y risas.
No se puede escribir, hacer poesía ni concebir arte alguno sin sentir en la voz las voces que vienen de lejos y de adentro, si no tenemos las mismas manos y los mismos ojos de los que fueron, de los que son, de los que somos y de los que queremos que sean. No se puede porque no existe el arte librado de la tierra y de la humanidad.
Es cierto también que no es posible el arte sin las sombras de sol tras las nubes y sin la memoria que nos aviva las palabras de colores, sabores y tactos de toda la historia de la que formamos parte, pues si durante centurias fuimos considerados los invisibles, los vencidos de siempre, los silenciados de la historia oficial, ahora somos historia viva que se reencuentra, que se reescribe, que vuelve del pasado para ser presente, irrevocablemente hoy.
No hay burbujas de cristal dónde esconderse: a fin de cuentas no queremos escondernos. Al contrario, queremos florecer y estallar en concierto de utopías realizables para enarbolar todas las manos juntas, todas las voluntades y los sueños. Porque el arte y todo quehacer humano serán siempre una trinchera de lucha, un arma para decir y decirnos, para contar y contarnos, para soñar y soñarnos. La palabra puede ser tierna, puede ser dulce, puede ser grito, pero nunca será inocente. En ella, con ella, construimos el mundo, miramos el mundo, sentimos nuestros pasos sobre la tierra.
En este tiempo que todo lo cambia, en el que el norte es el sur y el sur nuestra conciencia, no podemos menos que sumarnos desde las palabras, desde el arte, a los días que vienen sin pausa. Estamos aquí para decirle presente al presente, para abrazar con la fuerza de todas las voces, de todos los brazos, de todas las ganas, el sueño que hemos sabido hacer nacer, el que ha parido el pueblo de Bolívar, de Miranda, de José Leonardo, de Guaicaipuro, Rengifo, Reverón, Nazoa, el de tantas mujeres y hombres que se sembraron a sangre, corazón y conciencia para alumbrarnos el futuro. Y el futuro es hoy, es este tiempo y esta tierra, es este pueblo que edifica el porvenir en la sabia mirada del pasado, en la simiente de la siembra que florece.
Somos más de veinte millones de ojos conquistando el futuro, más de diez millones de voces y conciencias sumándose irrevocablemente al porvenir.
Este es el tiempo del Pueblo en mayúsculas, somos el pueblo cantor, poeta, artista, creador... y los pueblos ni mueren ni se acallan, son grito primigenio, son canto, tacto, verso, caricia, anhelo prendido en todas las voces nuestras, en todos nosotros que empujamos hacia adelante, que alumbramos el camino del mañana de la mano de los que fueron antes y del que hoy es y será para siempre nuestro Comandante.
Los escritores, artistas e intelectuales que suscriben, reunidos en el Teatro Teresa Carreño de Caracas hoy domingo veintisiete de mayo del año dos mil doce, nos hemos hermanado en el propósito de contribuir con nuestra palabra y nuestro esfuerzo en la refundación de la República, tal como se establece en el Preámbulo de su Constitución aprobada en referéndum por el pueblo venezolano, unidos en la lucha por construir el nuevo orden social de justicia y de derecho que la revolución bolivariana ha iniciado y sostiene bajo la conducción del presidente Hugo Chávez.

Texto redactado por los poetas Daniela Saidman y Gustavo Pereira. Fue leído por el poeta Pereira en el Teatro Teresa Carreño, el 27 de mayo de 2012.

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