sábado, 1 de mayo de 2010

Los pueblos acordaron en Bolivia la defensa de la Madre Tierra

** Más de 35 mil personas se sumaron a la convocatoria de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la Madre Tierra, que se realizó en Cochabamba, del 19 al 22 de abril.

"¡Pachamama o muerte!” terminó diciendo Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, al concluir la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra. 

Más de 35 mil personas se sumaron a la convocatoria que se realizó en Cochabamba, del 19 al 22 de abril. En la actividad participaron fundamentalmente movimientos sociales, campesinos, indígenas, organizaciones de mujeres y ambientalistas de 142 países, de los cinco continentes. Además de representantes de gobierno de 47 naciones, académicos, intelectuales, activistas y artistas.

El sistema
Lo que ha quedado más que demostrado es que el cambio climático es consecuencia de un modelo de desarrollo que explota indiscriminadamente tanto al ambiente y sus recursos naturales como al ser humano. Y es precisamente en este sentido, que los movimientos sociales que se reunieron en Bolivia, culminaron el encuentro suscribiendo El Acuerdo de los Pueblos, un manifiesto que proclama la necesidad de transformar el sistema para que la humanidad viva en armonía con el medioambiente, y es que “sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos”.

El Acuerdo fija su posición ante el carácter del sistema (capitalista) que todo lo mercantiliza, que todo lo deshumaniza en su afán de acumular y maximizar sus ganancias. “El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma”.

Dos grados centígrados
En el Entendimiento de Copenhague, documento que supuestamente surgió de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se realizó en diciembre de 2009, se aborda -superficialmente- el tema del calentamiento global, el cambio climático y las emisiones de gases con efecto invernadero, pero el problema de fondo, el sistema económico que genera la depredación del medioambiente y la biodiversidad se dejan de lado. Fue precisamente por este motivo y porque la imposición del citado documento afecta a los países “en desarrollo” que jefes de Estado, como Evo Morales y Hugo Chávez, así como el pleno de los participantes de la Cumbre de los Pueblos, rechazaron el contenido de un papel de trabajo, que vale anotar no fue consensuado sino impuesto por los gobiernos de los países del mal llamado primer mundo.

Las diferencias fundamentales entre ambos documentos radica en el tono y contenido de los discursos. El Acuerdo de los Pueblos enfatiza la visión primigenia de la Tierra, el equilibrio de la vida en ella, las necesidades populares de los más que tienen menos y que son explotados por un modelo de producción que amenaza la supervivencia de la especie humana. El Entendimiento de Copenhague por su parte centra sus propuestas sólo en el calentamiento global y asume éste como el problema y no la consecuencia de un sistema que ha demostrado ser ineficiente en la resolución y satisfacción de las necesidades de los pueblos del mundo. 
 
En el Acuerdo de los Pueblos se subraya que “de incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. (...) Asimismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas”.

Además el Acuerdo de los Pueblos recoge la necesidad de entender la interdependencia entre los seres humanos y la Tierra, cumplir y ahondar los enunciados de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, así como reconocer y honrar la deuda climática que poseen los países desarrollados con el planeta. También señala que en la próxima Conferencia sobre Cambio Climático que se realizará a fines de año, en México, debe aprobarse la enmienda al Protocolo de Kioto, “en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero”.

Derechos de la Madre Tierra
Reconocer a la Madre Tierra, a la Pachamama, como único hogar, como fuente de la vida, del pasado, el presente y futuro de los seres humanos es fundamental para sentar las bases del mañana imprescindible, del único posible para asegurar la vida en el planeta. Lo que propone el Acuerdo de los Pueblos es edificar un nuevo sistema que debe sustentarse en la armonía y equilibrio entre todos y con todo; avanzar en la complementariedad, solidaridad, y equidad; trabajar por el bienestar colectivo y la satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra, reconocer al ser humano por lo que es y no por lo que tiene; eliminar toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo y finalmente, instaurar la paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

Se trata pues, de volver lo ojos y el sentimiento todo a la construcción de un orden social capaz de reconocer las diferencias, de respetarlas... de avanzar en la consolidación de un sistema que promulgue y promueva la libertad, la justicia y la solidaridad entre los pueblos y entre los seres humanos.

Largo camino hay por delante si queremos que el mundo que tenemos exista para las generaciones por venir, para los hijos e hijas que vendrán. Lo contrario es nuestra extinción, es que en un futuro no tan lejano dejemos de percibir las risas de los niños, el verdor de las plantas, el olor de la siembra, el rumor de los ríos... Lo contrario, es el absoluto silencio de la muerte de todo y de todos.


Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental
Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático”.

Acuerdo de los Pueblos (fragmento)
 


1 comentario:

NESTOR MENDOZA dijo...

Hola, incluí tu reseña "Juan Calzadilla: papel y lienzo" en un trabajo compilatorio sobre la obra poética de Calzadilla. Puedes detallarla en el siguiente blog:

http://juan-calzadilla.blogspot.com/2010/05/juan-calzadilla-papel-y-lienzo.html

Saludos!
Néstor Mendoza

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