miércoles, 27 de febrero de 2008

Farruco: El pueblo es la cultura

Muchas veces gracias a los buenos y buenas amigas es que algunas palabras llegan a nuestros ojos. Así pasó con una entrevista que el escritor venezolano, Rubén Wisotzki, le realizó al “poetaministro” Francisco Sesto, y que descubrimos gracias a una mujer que tiene un nombre que recrea las flores y el mar.

El libro publicado por la Editorial El Perro y La Rana del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, en el 2006, se abre al debate de la cultura como un hecho profundamente político, enraizado en los haceres y sentires del pueblo.


Grandes preguntas que recorren el quehacer de las mujeres y hombres que habitamos estos suelos y que gracias a políticas de inclusión y justicia social han empezado ha desdibujar las fronteras que durante décadas impusieron las élites intelectuales del país. Hace algunos años atrás el pueblo no hacía arte, sino artesanía, y la cultura de muchos era nombrada folclore.
Hoy, hay un reconocimiento a las diferencias, con más de un millón de nuevos potenciales lectores y aunque falta mucho camino que transitar, todas y todos tenemos algo que decir y espacios dónde decirlo.


El libro además tiene una selección de fotografías que revelan algunas de las actividades culturales que se realizan en el país, porque ya no es sólo Caracas el centro del accionar del Estado. Música, cine, artes plásticas, teatro, literatura, danza… colman diversos espacios de la geografía nacional.


Así, a través de las palabras de Farruco, los ojos van dándole contenido al título del libro, que además es el eje central del accionar cultural del Gobierno Bolivariano: El Pueblo es la Cultura. “Sí, insurgentes, eso somos. Estamos en rebeldía” afirmó Sesto con su manifiesta vocación de hacedor de sueños.


Y es que las revoluciones deben empezar por fracturar las viejas estructuras, demoler los edificios de las verdades absolutas para construir juntos a las mujeres y hombres que se asuman desde el ejercicio del criterio y del librepensamiento.


Todo está por hacer y por sentir… Millones de voces que deben enarbolar la alegría de las victorias populares. “Nos ha faltado un poquito de locura –dice el poetaministro-. Digo locura, no irresponsabilidad. Digo locura sana. Digo audacia, sin perder nunca la visión lógica de cada asunto. Tendríamos que tener más reflectores, más luces, el país entero iluminado, nada oculto, que las sombras sean únicamente las de los fantasmas personales y las que alimentaron los gobernantes del pasado”.


El país se nos ha ido convirtiendo en una escuela, para mirar y mirarnos, para saber y sabernos, en las verdades, los aciertos, las equivocaciones, las rectificaciones, en los pasos que van y en los que vienen, en los que es necesario dar, imprescindibles, para nunca caminar para atrás.


Reconocernos en lo que somos como pueblo, esa rara mezcla de contradicciones en las que andan nuestros originarios pueblos y los afrodescendientes y lo inmigrantes de todas las geografías que terminaron soñando sus mañanas precisamente en esta Venezuela que por fin sabemos multiétnica y pluricultural.No es posible la cultura sin el pueblo, por eso a lo mejor Farruco insiste en que el Pueblo es la Cultura. Y qué bueno, tener la oportunidad de saberse parte de ese mágico y tibio concierto de manos, bocas, ojos, voces… para sumarnos a la humana tarea de escribir la historia que nos ha tocado vivir.

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