miércoles, 27 de febrero de 2008

Entre libros y sus alrededores

Empezar un espacio dedicado a la lectura es sin duda alguna un riesgo, además de un ejercicio que algunos y algunas pudieran interpretar como de excesivo ego, porque quién dice cuáles libros son mejores o peores, más entretenidos, más hondos… Este espacio nace entonces como una rendija, sujeta más bien al azar –que es la razón por las que llegan algunas libros a mis manos-, al tiempo y a la subjetividad de quién escribe.

Voces del Sur es el nombre de esta hendija que propone asomarnos a la creación literaria de escritores de Nuestra América, como definió José Martí a esta Patria Grande que huele a Guayabas y a especias. Voces del Sur, aunque de vez en cuando pudieran colarse algunas de Portugal y España, porqué cómo no comentar algunos textos de Saramago o Millán, por ejemplo.

El Sur es más que una geografía, es también el imaginario de unos pueblos con raíces comunes y con algunas similares y distintas maneras de percibir el mundo que es, el que fue y el que necesariamente debe ser. El Sur es utopía realizable, es memoria del canto y del trueno, del tambor y la hoguera, del miriñaque y los pies descalzos, es el desgarrado grito de libertad y las barriadas caraqueñas y las favelas, es la tierra que huele a hoja de coca y a minerales hundidos en la roca que tienen impregnada la sangre de los pueblos.

El Sur es el tiempo posible, el de los cantos todos, donde las voces de Galeano y Garmendia, de Nazoa y Benedetti, de Cortázar y Balza, de Volpi y Gamboa, de Vallejo y de Parra, se unen y se confunden, se vuelven grito de esperanza.

Hay que recuperar la palabra, así concebida como el ser y hacer, como cuentan y narran el mundo los originarios pueblos de Nuestra América. Así como nos bendijo Neruda con su Canto General o como nos desgarró aquel tibio Vargas Llosa que supo ser, aunque haya dejado de serlo, comprometida palabra de su tierra.

Claro, los libros son ventanas, por eso tantas y tantas veces en la infamia de la historia humana los han quemado, devorado y censurado, porque la palabra de la mujer y el hombre narra los sueños que fueron y todos los que están por venir.

Cuentos, poemas, novelas, ensayos, teatro… son maneras de narrar y narrarnos, de contar y contarnos, de inventarnos, reinventarnos… Voces del Sur es una invitación a navegar por las humanas realidades que otras voces soñaron para nuestros ojos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

De hendijas a rendijas...

Gracias Daniela!, "por invitarnos a navegar por las humanas realidades que otras voces soñaron", voces... como sones, como estruendos, como cantos que salen de la palabra escrita!!... Vaya, y ese estruendo, o cadencia, o susurro derivado de un libro, que es el objeto más inanimado, del cual somo motor, además se desliza en la hendija de subjetividad... se cuela por la rendija de tus pasiones... veremos si hay manera de seguir paralelo tu grito, tu llamado... un abrazo desde acá, de montañas que no te son ajenas...

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