El muro



Una pared de piedra, un largo trecho de concreto, una espesa enredadera con espinas, una muralla de miedos y odios, eso es un muro. Del material que sea, la larga franja hecha por mano humana le sirve nada más que a la imaginación de quien la construye. Se pueden intentar erigir las más altas alambradas y ni así la voz humana dejará de encontrarse con el que respira el mismo aire al otro lado.
Trump decide un muro, que por cierto ya existía antes que él lo nombrara. Me pregunto si el cerco servirá para que los del otro lado no entren o los del suyo no salgan. Igual que con el amor cuando se levantan barreras es precisamente lo que te defiende lo que te deja más solo.
El presidente gringo vivirá en su laberinto de soledades, recluido entre sus vallas y parapetos. Muchos buscarán la forma de mirarse pese a las piedras y cuando por fin se encuentren en la larga mirada del abrazo, caerán una a una las barricadas que el dinero impuso y aunque intente mantenerlas, no habrá forma de evitar su derrumbe.

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