martes, 25 de agosto de 2015

Orlando Araujo, compañero de la belleza y la palabra justa



** El pasado fin de semana el Ministerio del Poder Popular para la Cultura organizó en homenaje al escritor barinés una lectura colectiva de su obra en las plazas Bolívar del país.



¿Alguien habrá leído algo más hermoso que Compañero de viaje de Orlando Araujo? Aun recuerdo la emoción cuando me encontré por primera vez con ese cuento-poema que quisiera leer cada vez que pierdo el rumbo.

El escritor barinés (14 de agosto de 1928, Calderas, Barinas - 15 de septiembre de 1987, Caracas) supo escribir desde la honda ternura que nos convoca siempre a ser mejores. En su palabra el paisaje se transforma en una lenta caricia que es capaz de pintar el cielo de los colores del páramo y los sueños se visten con los más vistosos trajes de la melancolía.

Él es uno de esas voces inmensas que ha dado Venezuela, un compañero para andar por la vida, convencidos de que pese a todo hay una forma distinta para mirar el mundo y sus reflejos sobre la tierra, una manera para contarnos y sembrar el futuro de esperanza.

“Conocido por sus ensayos políticos y económicos, Orlando Araujo se nos revela como un contador de cuentos, un memorioso que trae los recuerdos al tiempo presente y, merced a su prosa poética y precisa, los hace relatos vivos y vivaces”, dice de él otro poeta, Earle Herrera, en el prólogo de Compañero de viaje y otros relatos, editado por Monte Ávila Editores en la Biblioteca básica de autores venezolanos, una colección de libros que reúne las voces más nuestras y necesarias, que el Gobierno Bolivariano puso al alcance del pueblo con la certeza que la cultura es fundamental para andar juntos el camino hacia el mañana.

Orlando Araujo fue escritor, economista, poeta, profesor universitario, periodista y guionista de cine y televisión. Estudió y se graduó simultáneamente en las escuelas de Economía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, y en 1957  terminó un postgrado de economía en la Universidad de Columbia, en Nueva York.


En 1958 se incorporó al ejercicio docente en las facultades de Economía y Humanidades de la UCV y en 1969 asumió la dirección de la Escuela de Letras de esa casa de estudios.

Escritor comprometido desde y con la palabra, Orlando Araujo fue un activo militante de la izquierda en la década de 1960, cuando el país bullía de silencios impuestos y un grupo de jóvenes levantaba las banderas de la revolución. Por eso se sumó pronto al periodismo y figuró entre los redactores de El Venezolano y otras publicaciones, que lo pusieron en la mira de los cuerpos de seguridad del Estado. También dirigió desde 1960 a 1964 la revista Mes Económico.

En 1966, la Universidad del Zulia premió su ensayo La palabra estéril. El cuento Un muerto que no era el suyo obtuvo el primer premio del concurso de cuentos de El Nacional. En 1972 ganó el Premio Municipal de Prosa por Narrativa venezolana contemporánea, y en 1975 ganó el Premio Nacional de Literatura por Contrapunteo de la vida y de la muerte: ensayo sobre la poesía de Alberto Arvelo Torrealba (1974).

Araujo fue además un extraordinario contador de cuentos para niños y para el disfrute de ellos están Los viajes de Miguel Vicente Pata Caliente (1977). Y como testimonio de su poesía están los libros Glosas del piedemonte (1980) y Elia en azul (1988).

En 1972 Araujo publicó Narrativa venezolana contemporánea, un libro escrito por un lector para lectores, una joya literaria que emprende un viaje por los escritores que él con pulso certero creyó vitales para contar ese presente. Stefanía Mosca escribió en 1998 un artículo sobre este libro, que además revela el carácter del barinés. “Una característica grande en este libro de Orlando Araujo –dice la escritora- es el coraje que lo atraviesa. La claridad con que se enuncia el Juicio propio. Un intelectual comprometido. Habría que pensar si no empieza a ser una dulce nostalgia, es decir, una probable próxima añoranza, ese compromiso, esa toma de posesión del hombre que piensa y revisa su tradición”.

Las plazas Bolívar del país se llenaron el pasado fin de semana con las voces de Orlando Araujo, con sus cuentos que son poemas, con sus narraciones para niños y niñas, con su palabra comprometida como dice Stefanía y asegura Earle Herrera. Él es un compañero de viaje para andar hacia el futuro claro, pero también para tomarlo entre las manos y leerlo en voz baja como en un suspiro hondo que desde el páramo llega al mar.




Compañero de viaje (fragmento)





Recoger las voces en un frasquito mágico, atar el duelo y la alegría y los amores y las muertes en la punta de un pañuelo, ventear los caminos y resumir la presa en un ladrido, levantar las piedras para encontrar la carta que dejamos, volverse tuche para montar de nuevo el arco iris, vigiar de madrugada cómo revientan las flores del maguey o guardar silencio para ver cerrarse a mediodía las campánulas es, en rigor y sólo en parte, viajar contigo, compañero.

** La selección de textos de Orlando Araujo reunidos en Nuestro Eterno Compañero de Viaje, puede bajarla gratuitamente de la página de la editorial El Perro y La Rana.

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