miércoles, 29 de enero de 2014

La paz y la cultura: por una cultura de la paz


El país todo está llamado a contribuir con la edificación de la paz como un valor supremo de la vida en colectivo. Convocados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a conversar sobre estas cosas en un foro en el que estuvieron presentes los escritores e intelectuales Luis Britto García y Roberto Hernández Montoya, compartí estas reflexiones...

Seamos propositivos en cuanto al tema de la edificación colectiva de la paz, quiere decir de una sociedad más plena y que sepa poner la vida como valor fundamental. Que ponga el acento en la solidaridad y el respeto, y que rescate y tome para sí la ternura a la que nos llamaba siempre Ernesto Che Guevara y de la que fue fiel ejemplo el Presidente Chávez.

Lo primero es reconocer todo el esfuerzo que ha venido haciendo durante estos quince años el Gobierno Bolivariano para cerrar la brecha social y ser un país más justo en la distribución de la riqueza. Grandes logros se han alcanzado, sólo menciono tres ejemplos: la declaración de Venezuela como país libre de analfabetismo, haber bajado a un dígito la pobreza y llegar a ser uno de los países con más personas estudiando. Eso es sin duda alguna es trabajar por la paz y por la vida.

Y es que sin concluir la tarea, aquí lo que se ha venido haciendo es darle nuevamente contenido al ser humano, darle predominio al ser sobre el tener, quiere decir que estamos trabajando por crear una nueva subjetividad que nos permita entonces revalorar la vida, la propia y la ajena.


Tiempo libre
Una conquista por cierto histórica del Pueblo venezolano es la reducción de la jornada laboral. Con la revolución hemos ganado tiempo libre, tiempo para vivir mejor, pero este tiempo tiene necesariamente que ser para la creación y la liberación, para el disfrute sano, para el encuentro de la familia, para el esparcimiento y la recreación fructífera. Hay que ganarle ese tiempo a los medios, restárselo a la pantallas. En este sentido, la cultura juega un papel extraordinario.

Caracas es un ejemplo hermoso de cómo desde la cultura se contribuye a la conformación de espacios para la paz. Cuando un gobierno asume la tarea de construir parques o de salvar del abandono los que ya estaban, estamos hablando de espacios de y para la paz. Porque encontrándonos y estando juntos alejamos las posibilidades de la violencia.

Las calles, las plazas y los parques son y deben ser de los ciudadanos, deben ser espacios de ciudadanía, de encuentro, de conversa, de juegos, de pelotas, de columpios.Cuando se activó la Ruta Nocturna en Caracas, con una oferta cultural entretenida, para que los jóvenes disfrutaran la noche, ¿no se está acaso contribuyendo a la paz? Cuando se hacen conciertos en la Diego Ibarra por ejemplo, ¿no se le está dando a la ciudad un espacio para el disfrute sano y alternativo? De eso se trata, de que el Gobierno en todas sus instancias, fomente una agenda cultural para el disfrute del Pueblo.

Allí están los teatros y su programación permanente para niños, jóvenes y adultos, los conciertos de diversos géneros musicales, las plazas que convocan siempre los juegos, en fin... toda una programación que hay que seguir reforzando para que cada vez cubra más espacios. Y esta experiencia de Caracas urge llevarla a los estados y a los municipios. Por ejemplo, la hermosa gestión cultural que lleva adelante Pdvsa La Estancia en Caracas, Zulia y Paraguaná debe estar presente en Bolívar y Cojedes y Barinas y Amazonas, en fin en cada rinconcito de la Patria.

Pero además de la programación cultural hay que seguir ahondando en la tarea que el Ministerio del Poder Popular para la Cultura viene desarrollando, que es la ejecución de talleres Barrio Adentro. Y contar estas experiencias para que cada vez se sumen más niños, más jóvenes y más adultos... porque en materia cultural poco se dice...

Pero este esfuerzo no puede ser solamente del ministerio, las alcaldías tienen que participar también para como dijimos antes que el tiempo libre sea un tiempo luminoso de creación.

Medios y paz
La paz es inclusión, es cultura, es solidaridad, es encuentro... la mayoría de los seres humanos apostamos a la paz verdadera, a la que finalmente daremos a luz juntos y juntas. En esta construcción, por supuesto que juegan un papel fundamental las industrias de la información y el entretenimiento. Pero no podemos seguir poniendo a la televisión como el centro de la discusión sobre la paz. La cultura televisiva es una vertiente (la familia, la escuela y el Estado son otros actores importantes de este debate). Los canales de televisión no son más que un negocio o en el mejor de los casos un espacio para el entretenimiento fácil. Pero eso pasa en el mundo entero y Venezuela no es una excepción. Esto no quiere decir que el Estado no debe proteger al Pueblo y regular la materia comunicacional aplicando las leyes existentes (y modificando o creando nuevas si hace falta), así como llamar a la convivencia y a la promoción de valores a los dueños de esas industrias. Pero el acento principal debe estar en generar nuestros contenidos y alternativas de calidad a lo que ellos nos imponen desde sus pantallas.

Nosotros somos más, ¿acaso no lo hemos demostrado a lo largo de quince años? Somos mayoría. Y por eso mismo tenemos la oportunidad maravillosa de construir nuevas propuestas.

Pero si hablamos de televisión hay que profundizar en la enseñanza del lenguaje audiovisual en las escuelas. Nuestros niños no pueden seguir estando a merced de los mensajes de consumo y formación de valores que atentan contra la vida, sin las herramientas necesarias para decodificar el mensaje televisivo y defenderse de los medios. Vamos a formar a nuestros niños para que puedan y sepan discernir sobre lo que están viendo. Esa es materia ya incluida en la Ley de Educación.

Creo que el esfuerzo fundamental debe ir, en cuanto al tema de los medios, no a regular contenidos, tarea prácticamente imposible, sino a que nuestro pueblo tenga las herramientas para elegir libre y auténticamente los mensajes con los cuales se queda.

Pero nosotros no hemos sabido tampoco generar nuevas aproximaciones a los medios, pareciera que siempre estamos copiando modelos y actuando muchas veces por reacción.

Pero es que hasta en nuestro sistema nacional de medios públicos parece más importante lo que dice un actor de tv que uno de teatro o un escritor o un artista plástico. ¿Por qué no podemos generar contenidos que dejen de manifiesto lo interesante que puede ser participar en el sistema de orquestas o en el recién creado movimiento teatral de las escuelas?

Si vamos a hablar de paz y medios, entonces los primeros que deben dar el ejemplo son los del sistema nacional. Tenemos que tener más espacios para lo que realmente edifica y forma sociedades libres y felices, la cultura, la ciencia y la historia, entre otras manifestaciones del hacer y quehacer humano.

Para poner solo un ejemplo... Sobre libros en VTV hay un solo programa, La librería Mediática, que lo pasan los sábados y tenía una reposición los domingos, bueno esa reposición la eliminaron. TV Todos Adentro apenas tiene una hora en nuestro canal... ¿no estamos hablando de construir la paz con base en la cultura? ¿Y entonces?

Otro ejemplo más, la Bodega Cultural que es un programa radial del Ministerio del Poder Popular para la Cultura lo transmiten por Alba Ciudad. ¿Ustedes saben que esta emisora solamente se escucha en Caracas? El resto del país no tiene la oportunidad de escuchar al Ministro de la Cultura conversando sobre los avances y proyectos del Ministerio. ¿Por qué no hacen el programa o lo reponen por lo menos en Radio Nacional de Venezuela que sí tiene cobertura nacional? ¿y por qué no replicamos Alba Ciudad en todo el país?¿Saben cuánto tiempo le dedican a la cultura en los noticieros del sistema nacional de medios públicos? Seguramente no llegan ni a cinco minutos y si incluyen una nota es mucho, pero además la nota es tratada no como una noticia importante sino como una notita de color al cierre de la emisión. Y resulta que esto no tiene coherencia con los recursos y el esfuerzo que pone todo el Gobierno Bolivariano en la inversión cultural, que estoy segura no es suficiente, pero es muchísimo más de lo que habíamos soñado incluso los más optimistas.

Si queremos una cultura de paz y para la paz, entonces también tenemos que reformular la manera en que nos aproximamos a ella desde nuestros medios.

La cultura, nuestra cultura, la creación libre de nuestro pueblo, es un patrimonio de todos, sobre él, sobre ese bien que es creación colectiva, que es memoria encendida, que es resistencia popular, es que tenemos que forjar el futuro.

En este país hermoso hay hombres y mujeres como Luis Britto García, Roberto Hernández Montoya y Roberto Malaver, Juan Calzadilla, Gustavo Pereira, Ana Enriqueta Terán, Lilia Vera, Ramón Palomares, José Alejandro Delgado, Gino González, Sol Linares, tantos y tantas que aunque no salen en los medios son ejemplo de constancia, de entrega amorosa, de trabajo arduo. En fin ellos son gente de paz... ellos y ellas tienen tanto que enseñar, como las madres que se levantan tempranito a preparar arepas, planchar uniformes y trabajar... la gente de paz es la mayoría de nuestro país.

Vamos a volver a contarnos las esperanzas, a soñarnos mejores, a darle nuevamente contenido a las palabras. Ganémonos la paz juntos, en las calles, en las plazas, en las escuelas, haciendo música, cine, teatro, danza, escribiendo, leyendo, moldeando arcilla, haciendo nacer el futuro de nuestras voces para siempre y sepamos entonces reconocer la vida hermosa y el legado que también le debemos a las generaciones futuras.

2 comentarios:

NESTOR L MEDINA dijo...

Muy buen día a este ser humano maravilloso, que hoy he tenido la dicha de conocer aunque sea virtualmente, con la esperanza de que ocurra personalmente algún día, un saludo cariñoso y especial para ti, hermosas palabras, hermosos artículos llenos de realidad y belleza, con un estimulo importante para todos los venezolanos. A DIOS GRACIAS POR ESTA OPORTUNIDAD DE PODER LEER ESTAS NOTAS DE TAN NOBLE SER HUMANO. SALUDOS

Daniela Saidman dijo...

Estimado Néstor, mil gracias por tus hermosas palabras y por detenerte en este mar infinito a compartir estas reflexiones. Saludos.

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