Mercedes es un canto de vida

** A un año del adiós de la Pachamama cantora los pueblos de Nuestra América siguen entonando su voz como una bandera henchida de sueños y libertades

Hace un año se nos fue la Pachamama Cantora, hace un año, un 04 de octubre, la voz de Nuestra América hizo silencio para nombrarla y hoy su recuerdo sigue vigente.
Hay voces y hay sueños que perdurarán mientras la historia sigan escribiéndola los pueblos. Hay palabras que nacieron para quedarse, porque en ellas habita lo más hondo y lo más alto de las gentes y sus anhelos. Hay cómo no, dolorosas despedidas y largos desconsuelos, y hay siembras que germinan infinitamente en los días por vivir.
Y así es la voz de Mercedes. Porque a la Negra aprendimos a quererla de la mano y los discos de nuestros padres, en las largas reuniones, en la vida que era, en la que queríamos que fuera.
Ella y toda la fuerza de los pueblos de esta América tan poco nuestra vivirá siempre en la memoria de éstos que fuimos y que de alguna manera seguimos sobreviviendo, como cantaba, como canta La Negra.
Cada Madre de Plaza de Mayo es Mercedes, cada niño, cada niña, cada anciano, cada joven capaz de levantar una bandera de lucha, cada pueblo en revolución, cada intento de liberación es Mercedes. Cada sueño de todos, cada canto libertario, cada grito, cada memoria es Mercedes.

LA TUCUMANA
Haydée Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1935. Un hogar humilde cobijó sus primeros años y precisamente de allí viene su apego por el arte del pueblo.
En octubre de 1950, con el seudónimo de Gladys Osorio, ganó un certamen radial, cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora. Una década después, el nombre de Mercedes Sosa ya estaba comprometido con el canto popular, integraba el Movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente renovadora del folclore argentino.
En esos años, diversos escenarios abrían sus telones para recibir su canto. Fue cuando La Negra grabó su primer disco: “Canciones con fundamento”. Y en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en 1965, Argentina pudo conocerla.
En marzo de 1966, grabó “Yo no canto por cantar” y un año después “Hermano”. A fines de 1967, La Negra hizo conocer “Para cantarle a mi gente”, un disco teñido por la poesía argentina y latinoamericana.
En abril de 1967 se había presentado en Europa y Estados Unidos. Durante esa gira conoció a Ariel Ramírez quien le propuso ser la voz de “Mujeres Argentinas”, trabajo que se concretaría en 1969.

CANCIÓN DEL COMPROMISO
Mercedes Sosa” y “Traigo un pueblo en mi voz” aparecieron en 1973. En 1977, surgió como homenaje “Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui”. El clima político que vivía el país cada vez se sentía más opresivo.
En 1979, se editó “Serenata para la tierra de uno”. Aún en medio de la violencia que sacudía a Argentina, Mercedes seguía cantándole a la vida. El hostigamiento y el cerco que se fue formando en torno de ella la obligaron a exiliarse. Ese mismo año se instaló en París y en 1980 se mudó a Madrid.
Aunque supuestamente, Mercedes podía entrar y salir del país, porque no tenía causa judicial alguna, no podía cantar. Pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982, un par de meses antes que la dictadura se embarcara en la Guerra de Las Malvinas.
En el Teatro Ópera de Buenos Aires realizó más de una docena de conciertos. Con estas actuaciones Mercedes no sólo se reencontró con su público de siempre, sino que allí la vieron por primera vez miles de jóvenes que desde entonces la convirtieron en su voz. Poco tiempo después regresó definitivamente a su país.

MEMORIA VIVA
Como productora, organizó Sin fronteras, uno de los espectáculos más importantes presentados en Argentina, en el que reunió en el estadio Luna Park de Buenos Aires, a siete cantantes latinoamericanas: las argentinas Teresa Parodi y Silvina Garré, la colombiana Leonor González Mina, la venezolana Lilia Vera, la brasileña Beth Carvalho y la mexicana Amparo Ochoa. Sus últimas producciones Cantora 1 y 2 son un cancionero que entre amigos pronuncian todos sus sueños, todos los nuestros.
La Negra Mercedes dedicó su vida a cantar la tierra y sus gentes. Por eso su voz jamás dejará de estar presente, de ser una bandera que baila con el viento de los tiempos por venir. En ella se hicieron universales otras voces y otras palabras. En ella siguen anidados y anudados los mejores sueños latinoamericanos.
En ella cantan todas las voces y toda la América. Mercedes es territorio de lo posible, de esa Patria que hecha jirones se crece en las ganas y en las luchas.

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