sábado, 6 de junio de 2015

Velia Bosch una poeta que cuenta cuentos



** La escritora venezolana es una de las voces fundamentales en la literatura infantil del país.


Al principio los cuentos se contaban en ronda, de memoria. Cada abuelo indígena, cada sabio, sabía la historia del mundo y la creación de la vida, y la narraba para que los niños supieran siempre de dónde venían las gotas de lluvia y el árbol que se viste de fiesta cuando desde el cielo llora tal vez un colibrí.
Cuentan que te cuentan los abuelos indios y los que no lo son. Cuentan historias ciertas y ciertas historias que son del mundo de la imaginación.
También hay narradores que escriben mundos hechos para niños, con los que es posible divertir y hacer pensar, porque las palabras poco de ingenuidad tienen. Nuestro país posee una larga tradición de escritores que se han dedicado a la literatura infantil y juvenil.
Grandes voces se han ido sumando para hacer un imaginario propio, donde convergen los animales de la sabana y de la selva, los niños y las niñas con sus travesuras y la fiesta que debe ser crecer para mirar el porvenir. Esos contadores supieron y saben hacer cuentos, poemas, adivinanzas, juegos y canciones. Todos de alguna manera vivan en los recuerdos de los niños que fuimos y en las caricias que damos a los niños que son.
Cómo olvidar por ejemplo a Vicente Pata Caliente de Orlando Araujo, a la Pulga y el piojo que canta Serenata Guayanesa, las correrías de Tío Tigre y Tío Conejo de Antonio Arráiz, el Retablillo de Navidad de Aquiles Nazoa y el Canta, Pirulero de Manuel Felipe Rugeles. Además están Rosas Marcano, Fernando Paz Castillo, Laura Antillano y Velia Bosch, entre tantos otros y otras que cuentan en el papel el imaginar de todos los niños y de también por qué no, de quienes aún se animan a volar entre nubes prendidos de la cola de un papagayo multicolor.
Velia Bosch (Caracas, 23 de mayo de 1936) es una de esas voces de la literatura infantil que no solo escribió cuentos y poemas, sino que además emprendió la tarea de la investigación literaria. De allí nació Clásicos de la literatura infantil-juvenil de América Latina y el Caribe, publicado por la Biblioteca Ayacucho, en la Colección Claves de América, en el año 2000, que por cierto puede bajar en formato digital de la página web de esta editorial del Estado Venezolano de forma gratuita. En el campo de la investigación es bueno recordar a Velia Bosch como una de las escritoras que más estudió la obra de Teresa de la Parra.
A pesar de que nació en Caracas esta poeta tiene un fuerte lazo con las tierras guayanesas. Desde muy joven se inclinó hacia la palabra, cuentan que sus primeros textos son de cuando tenía doce años de edad.
Mientras estudiaba en el liceo Fermín Toro, ya de vuelta en Caracas, la joven que fue Velia siguió escribiendo y asumiendo posturas políticas, que la condujeron en 1950 a asistir como delegada al primer Congreso de Jóvenes por la paz, que se realizó en Montevideo. Un año después fue arrestada por la Seguridad Nacional, según cuenta Vinicio Romero Martínez, el recordado historiador venezolano.
Pocas noticias nos llegan hoy de Velia Bosch, sabemos que estuvo casada con el gran muralista venezolano Gabriel Bracho. Y que ambos estuvieron exiliados en México hasta 1958, cuando regresaron al país.
En 1974, Velia Bosch volvió a Guayana a bautizar A los 5 Grados de Latitud,  un libro de poemas que obtuvo por unanimidad una mención honorífica del jurado que otorgó el Premio Alarico Gómez un año antes. El libro es un trabajo poético que aborda en verso y canto la profundidad de la tierra y la trascendencia de la palabra como portadora de la memoria colectiva.
Velia publicó Dadme una rosa pura, Las Palabras y las Sombras, además de diversos trabajos sobre la obra de Teresa de la Parra. Entre otros libros fueron editados Acertijos de la noche y el día, Ángeles y ceremonias, y Poemas contaminados.
Además de cultivar siempre la militancia de la esperanza, Velia Bosch ejerció la docencia, dictó cursos, seminarios y talleres. Laboró en el área de investigación en el Centro de Estudios Rómulo Gallegos. Fue miembro fundadora de la revista La Ventana Mágica y corresponsal de la Revista Literaria Alba de América. Velia fue creadora de la Cátedra de Literatura Infantil Latinoamericana y del Caribe José Martí y como una maga que saca cuentos de las nubes creó y dirigió el proyecto de juegos literarios Gran Circo de Papel.
Trabajó incansable como promotora del libro y de la lectura entre los niños y las niñas. Y entre sus obras infantiles figuran Arrunango, Jaula de Bambú, Mariposas y Arrendajos (caja de juegos con poesía, con el que obtuvo el premio Octogonales de Francia) y Bestias de casa.
Los cuentos de Velia Bosch, sus poemas y su voz, seguirán alumbrando la palabra que sabe convocarnos a la ternura, porque ella es una militante de la esperanza, de los sueños buenos, que nacen una y otra vez con un colibrí que vuela para apagar la noche con sus alas.



A los cinco grado de latitud
Por Velia Bosch



“Esta es la región de las piedras grabadas

entre el Orinoco y el Amazonas

esta es la faz de las piedras

desde donde habla

con castas palabras

de signos milenarios

el más sabio de la tribu

con verdad pura de agua

al común de las gentes.

Esto es la piedra

esto es casa de palabras

casa de pensamientos

entre el Casiquiare y el Atabapo

a los cinco grados de latitud

bajo las poderosas fuentes del Esequibo

y el río Branco

¡Oh dioses! esto es sitio de mi canto

todo un continente...”




Érase una gata

Por Velia Bosch



Érase una gata
coja de una pata.
Érase una pata
con cinco pollitos.
Érase un gatico
travieso y llorón.  


Érase un ratón.
También una trampa,
se acabó el ratón.
¿Y la pata?
¿Y el gatico?
Érase un león...
¡Uuuuuuuuyyyy, por Dios, no sigas!
¿Se los comió?  


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